Entrevista al Vicepresidente de la Sociedad Rural Salteña, Francisco Torino Solá
En la celebración de los 125 años de la creación de la Sociedad Rural Salteña, Francisco Torino, “Panty”, repasa una Expo que mostró músculo productivo y social, el trabajo contrarreloj tras el viento zonda, el crédito y alivios impositivos logrados con la Provincia, la agenda con SRA/CRA, el nuevo OTBN, el MBGI y el rol del Ateneo para lo que viene.
¿Cuál es el balance de la Exposición Rural?
Yo siempre digo que una exposición es la muestra de lo que el campo salteño puede y es capaz de lograr. Pero este año, con los 125 años que cumplía la institución, la vara era mucho más alta. Ser parte de la comisión directiva actual y en este aniversario, es un gran orgullo para mí.
Estuvimos acompañados por otras instituciones como Prograno, la Cámara de Industria y Comercio, y también por los proveedores de insumos que con sus stands le dieron un gran marco a la muestra. Vinieron los presidentes de las sociedades rurales de Tucumán, José Frías Silva, y de Jujuy, Fernando Casares. Con ellos compartimos problemáticas zonales parecidas. Y desde el nivel nacional, nos acompañaron Sergio Iraeta (Secretario de Agricultura de la Nación), Nicolás Pino (Presidente de la Sociedad Rural Argentina) y Carlos Castagnani (Presidente de CRA). Entidades que integran la Mesa de Enlace y representan al sector agropecuario salteño a nivel nacional. Con ellos se debaten temas importantes: retenciones, impuestos, vacunación de aftosa, caravanas, sanidad animal.

¿Qué pasó con el viento zonda en la tribuna principal y cómo será la reconstrucción?
Lo más traumático fue que, en la víspera de la habilitación de la muestra, el martes a la madrugada, un viento zonda tumbó un pino y se llevó el techo recién terminado del palco principal.
Estábamos a punto de inaugurar. Fue un golpe duro porque trabó la habilitación de bomberos y la municipal, y hubo que trabajar contrarreloj. Nos ayudó la empresa Cornejo Rovaletti con su grúa y su gente. Además se contrató más personal, más grúas, y se contó con la ayuda enorme del Ateneo y de algunos socios. Gracias a Dios no hubo víctimas, fue de noche, y enseguida la gente respondió con compromiso.
En el almuerzo ganadero gracias a la generosidad de empresas y socios, se recaudó lo necesario para reparar el techo que estaba recién terminado, y se había construido durante la presidencia de Joaquín Elizalde con mucho esfuerzo.
Ahora ya está en reconstrucción, y con parte del material recuperado del techo anterior, se va a reciclar el quincho. La colaboración fue enorme. Empresas, socios, gente de la comunidad. Eso demuestra que la institución es muy querida y respetada.
¿Cómo plantea la SRS la organización de la exposición y trabajo conjunto?
Se armaron subcomisiones para organizar las distintas tareas, y realmente fue excelente el trabajo que realizaron. Organizar una exposición de este tamaño nunca es fácil. Para esta edición, cabe destacar el apoyo del Gobierno de la Provincia. Desde la directora de ganadería, subsecretarios, secretarios, ministros, hasta con la presencia del Gobernador Gustavo Sáenz.
Para el marco de la muestra, se contó con crédito de la provincia y de las cabañas participantes para la compra de reproductores e invernada; como así también la reducción de impuestos de renta, ingresos brutos y sellos para la compra de maquinaria. Eso permitió que se concretaran varias operaciones comerciales.
Hubo una cantidad y calidad importante de reproductores inscriptos, tanto en ganadería como en equinos. Como segundo año consecutivo la muestra de caballos criollos fue considerada a nivel nacional como categoría “A”, lo que le dio un gran impulso. En ganadería, nuestro objetivo sigue siendo mantener la categoría “A” en la raza Brangus, y generar mejoras en otras razas. Todo esto permitió mejorar ventas, y arrojar resultados muy positivos.

¿Cuál es el papel del gobierno y la actividad ganadera?
El Gobierno provincial acompañó. Hubo buena predisposición y diálogo. A diferencia de otras épocas, hoy se puede hablar, trabajar en conjunto, y eso hay que sostenerlo. La Rural tiene que ser un actor positivo para el desarrollo de la provincia.
La ganadería, además, está en un muy buen momento después de tantos años difíciles. Debe ser la actividad más federal, porque está presente en los lugares más recónditos. Hasta el puestito más chico tiene una vaca o un caprino.
Con el nuevo ordenamiento territorial (OTBN), el proyecto de Manejo de Bosque con Ganadería Integrada (MBGI), y la ley de balance de carbono; se abre una oportunidad para producir más y mejor, pero tenemos que ver cómo se implementarán y cuáles serán los resultados. Falta financiamiento y apoyo técnico aún.
¿Cómo ve el contexto político y el tema de las retenciones?
Las retenciones siguen siendo un impuesto distorsivo que castiga al productor. Este gobierno nacional viene trabajando en la reducción de las mismas, pero si le sacaran la pata de encima al campo, podríamos generar grandes beneficios.
El campo tiene una capacidad enorme, no solo de producir, sino de generar negocios. En tres días sin retenciones pudo mover siete mil millones de dólares para evitar una corrida cambiaria.
Lo importante es que se mantenga la competitividad y se dé previsibilidad. Necesitamos infraestructura: ferrocarril, rutas, camiones bitrenes, todo lo que reduzca el costo del flete. También, impulsar la producción de bioetanol y burlanda para aprovechar el maíz local y generar proteína.
Hoy el valor del etanol de maíz está frenado, y los ingenios apenas sostienen el circuito. En Brasil, por ejemplo, la caña se destina al alcohol y al bagazo para energía eléctrica. Acá el azúcar perdió valor, los ingenios y cañeros están complicados.
¿Qué cree que pasará con la producción en adelante?
Hoy esperamos que Vaca Muerta funcione, para que no sea solo el campo el que le ponga el hombro al país. Porque los dólares reales, rápidos, y frescos, salen del campo. Los gobiernos deben entender que no hay otra forma de generar divisas que produciendo y exportando. No es con la maquinita ni con más impuestos.
La “mina” argentina es el campo. Cuando salimos al mundo, competimos con países que tienen subsidios, infraestructura y apoyo estatal. Nosotros no pedimos igualdad de condiciones, sino que nos dejen trabajar.
Salta produce soja, y es importante que lo haga. Pero no se la puede comparar con la zona núcleo. Acá el clima es distinto, la distancia al puerto también. El sur tiene dos cosechas al año; nosotros una sola, con lluvias concentradas y mucho riesgo. Si fallás en esa ventana, perdés todo el año.
Se necesita apoyo a las economías regionales. Las especialidades, a diferencia de los commodities, no tienen grandes mercados internacionales, ya que se saturan rápidamente con exceso de producción provocando altas variabilidades de precio.
Si este modelo logra consolidarse, si se valora el trabajo por encima de la especulación financiera, el país puede salir adelante. Pero necesitamos previsibilidad, estabilidad y créditos. No se puede invertir millones en una máquina o en genética si no sabés qué va a pasar.
Tu familia tiene historia ganadera y vocación gremial. ¿Vos seguiste el camino?
Mi padre fue presidente de la Rural Salteña en dos períodos (1946-1949 y 1965-1968).Estuvo muy comprometido en la institución, desde cuestiones de infraestructura, hasta en el desarrollo de la ganadería en la región. Muchas de las cosas que todavía existen, vienen de esa época. También estuvo muy vinculado a la Rural de Palermo, como director del distrito 10, cargo que ocupa hoy mi hermano Luis Marcelo; quien también fue presidente de nuestra Rural (1988-1989 y 1989-1992); con contextos políticos complejos.
Ya participé en tres comisiones, y puedo decir que conozco la cultura gremial e institucional de nuestra Rural. Muchas veces pasa desapercibida, pero se trabaja y se toman decisiones, que impulsan políticas de mejora a nivel provincial y nacional defendiendo los intereses de los productores con propuestas serias y participación activa en CRA y SRA, quienes representa a todas las rurales del país.
La Sociedad Rural Argentina, en la figura de Nicolás Pino, tomó un compromiso más federal atendiendo las problemáticas locales. Si te fijás, Pino está ahora en Jujuy, con los delegados zonales de todo el norte y la mesa de enlace completa, haciendo un verdadero federalismo. Han visto otra forma de representar: más cercana, más presente, más real.

Juventud y futuro
El rol de los jóvenes es clave. Tienen que capacitarse no solo en técnicas de producción, sino también en política, gestión y valores. Las habilidades blandas hoy son fundamentales.
El Ateneo es una pieza central. Los chicos trabajan, proponen, empujan. Nosotros los acompañamos, les marcamos la huella. Yo al principio Al Ateneo no lo entendía tanto. Pero si lo ves desde adentro, llegás a dimensionar lo que hacen, porque realmente los chicos laburan muchísimo.
Y fijate, Alfredo —el presidente actual— es hijo del Ateneo. Es un ejemplo de cómo ese semillero funciona, de cómo forma líderes que después siguen en la institución.
Traen otra energía. Se vuelven protagonistas del cambio.

