Vandalismo Rural. Testimonios

Los sucesivos ataques a la propiedad privada, vandalismo rural y robo de la producción agropecuaria se han intensificado. Muchos productores consideran que la causa es la impunidad, el mensaje del gobierno en contra del campo, la falta de condena a estos hechos y expresiones negativas en los medios de comunicación por parte de los funcionarios. A esto se suma el desinterés por la resolución de los casos por parte de las autoridades, con el agravante de la crisis económica.

Desde el sector del campo realizaron un mapa de la Argentina en los que se detalla los tipos de delitos que sufre cada provincia que van desde asesinatos y robos a roturas de silo bolsas y quema de campos.

Los productores del NOA consideran que aquí los robos se producen como reflejo de la pobreza o de un mercado en las sombras que compra la producción robada, más que un tema de resentimiento contra el campo. Piensan que no habrá respuesta de la policía hasta que se tome una decisión política de cambiar el sistema y de proteger la producción que trae ingresos a las provincias.

Nuestra región se ve afectada especialmente por el robo de su producción ya sea agrícola o ganadera y también la sustracción de maquinaria, combustible o herramientas.

Salta Productiva se contactó con tres de los tantos productores damnificados. Mauro Vanoli cuenta que un mes atrás, le robaron cuatro vacas que pasaron por debajo del alambre perimetral. Afortunadamente el personal logró recuperar dos animales, que estaban atados en el monte. “La semana pasada pudimos recuperar otra vaca que estaba a punto de ser robada. La encontramos con un lazo cortado en el cuello, señal que fue trompeada y luego logró escapar”. También enumera otros incidentes: “Hace unos meses nos robaron una moto, y hace unos años sufrimos un saqueo donde ataron al sereno y robaron herramientas e insumos varios”.

Por otra parte Miguel Torino (h) explicó que en los campos que maneja en Jujuy ya sufrieron varios delitos. En este año sustrajeron una gran cantidad de granos, lo que motivó una carta al Ministerio de Seguridad de la Provincia de Jujuy. “En los cuatro establecimientos tuvieron el mismo modus operandi: ingresaron al campo de noche, abrieron los bolsones desde la parte superior y cargaron bolsas de 50 kilos que llevan en motos con carros o autos”. Para Miguel, hay un negocio de gente más poderosa que maneja un mercado ilegal.

En todos los casos los productores no dejan de reclamar y recurren a las autoridades del más alto nivel. Alejandro Marzetti productor de Ballivian ha recurrido al Ministro de Seguridad de la gestión anterior, también a los secretarios de Seguridad y de Asuntos Agrarios. “Desde hace un mes trato de que me atienda algún funcionario del gobierno actual pero no consigo”. Relata que hace más de qui ce años denuncia abigeato. “En 2108 me robaron siete animales de cabaña de alto valor. Cuando me atendieron del gobierno, se paró el tema conmigo, pero en la zona siguieron robando animales a los mismos pobladores que tienen vacas criollas”. En mayo de 2019 me robaron por segunda vez el motor de bombeo de agua. Es un Deutz 4 cilindros, muy pesado, entrando en camioneta por el campo vecino. Este año me sustrajeron una vaca preñada de transferencia con embrión Brahman de un valor de 120 mil pesos”.

Según Alejandro, la policía solo revisa las carnicerías legales, pero no las carnicerías clandestinas de las barriadas de Coronel Cornejo, Tartagal, y Ballivian en donde se vende la carne robada. “Es como cazar en el zoológico. Cuando encuentran a una persona transportando carne en la ruta le hacen una contravención, pero no le piden papeles para saber el origen, si la compró o la robó, si es de un productor. No preguntan nada”.

Ante estas situaciones todos los productores buscan protegerse, pero saben que solo pueden contar con sus propios

medios. Mauro expresa que para prevenir delitos a futuro, refuerza los cuidados. Miguel contrata un adicional po-licial para que por las noches proteja la cosecha especialmente en las fechas de cosecha, cuando todavía debe conservar los granos en bolsas. Además, paga a un tractorista para que circule por todo el campo para disuadir a los posibles ladrones.

Con respecto a otros damnificados Miguel cuenta que a un vecino le robaron el valor de 15 mil dólares en granos y que cargaron un camión con total impunidad. “Acá en el norte, no solo roban vacas, también navegadores satelitales de tractores, boyeros eléctricos, torniquetas, madera. Les roban a los pobladores que tienen 60 vacas”, indica Marzetti.

Aunque algunos se cansan de reclamar a la policía, estos tres productores tienen claro que al hacer la denuncia queda una constancia oficial pero no esperan más de las autoridades locales que no tienen siquiera nafta para patrullar la zona ni para dirigirse a los campos de los damnificados. Son los mismos productores los que pagan el gasoil para que vayan a realizar la investigación del robo.

 

En el afán de evitar y prevenir robos, los vecinos se comunican a través de los chats del teléfono para poder resguardar la propiedad privada. “Tranqueras afuera hay que avisar en primera instancia a la policía para tener una constancia oficial de los hechos”. Advertimos e informamos a los vecinos y productores a través los chats, siempre alertando sobre patentes de vehículos sospechosos, informamos a la Sociedad Rural Salteña, etc.-enumera Mauro-. Tranqueras adentro tratamos de concentrar los rodeos lejos del perímetro. Pero en los meses de invierno no se puede evitar que coman los forrajes que están más cercanos al perímetro. En esta situación reforzamos las recorridas y mantenemos en buen estado los caminos internos para tener viable el acceso a los sectores peligrosos”.

La respuesta de la policía es muy precaria, ya sea por falta de recursos, interés o porque se ha naturalizado que los productores se las tienen que arreglar solos en los pueblos del interior. “La policía te toma la denuncia y punto. En especial en este tiempo de cuarentena. Nunca hay una respuesta concreta o muestra de algo se está haciendo al respecto”, se queja Mauro y expresa que “recibe mayor atención de las instituciones como la Sociedad Rural que defiende los intereses del campo”. Marzetti teme que los productores ante el recrudecimiento de los delitos deban defender sus campos utilizando armas.

Cuando se les consulta si creen q hay una animosidad ideológica contra el campo todos coinciden en que ese tipo de accionar se da en Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe porque tienen más población y son más permeables a los mensajes de resentimiento contra el campo. En cambio, en nuestra zona, cuando los problemas económicos se agudizan, los delitos se intensifican. Vanoli explica que el abigeato no es un acto de puro vandalismo que busca hacer daño como ocurre en las roturas de las silobolsas. “Produce obviamente un daño, pero también refleja la crisis económica que se sufre: cuanto más grande la crisis, aumentan los casos de relacionados al ganado”.

Marzetti duda de que alguna vez haya un cambio real de parte del Estado porque no le interesa ni le toma el peso a lo que está sucediendo. Miguel considera que el gobierno depende de la producción primaria y el turismo por lo que la defensa de su fuente de ingreso genuino debería generar interés por revertir este círculo vicioso que cambie el sistema actual. Para Vanoli, “la zona es muy amplia y el tema seguridad está hoy en día muy abandonado. E pero que mejore la presencia de las patrullas policiales en el campo, que instalen un puesto de control fijo un punto estratégico para apoyar de manera rápida y eficiente la seguridad de la gente de campo”.

Todos los entrevistados concuerdan en que al enterarse de un robo se siente impotencia. Mauro manifiesta que la primera sensación es de mucha bronca, enojo. “Impotencia de saber que los ladrones nunca van a tener su merecido y que siempre es uno el que sale damnificado. Por otro lado, pensar que estamos completamente desprotegidos por el sistema legal en estas situaciones es inevitable”. Para Miguel Torino el primer impacto causa soledad, “que no le importa nada al gobierno, ni que las rutas estén rotas, ni la gente entre a tu campo. Nada se puede hacer porque cada vez hay menos control y más desidia y desinterés. Cada vez importa menos el sistema productivo pero la provincia vive en gran parte del sector primario. Piensan que el productor es mutlimillonario y tiene que aportar a todos, a la policía, pagar impuestos, pero cada vez dan menos los números y además te roban” •

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