Editorial. El límite al desarrollo.

Desde hace varios años, esta y otras instituciones vinculadas al sector agro-ganadero, participaron de una gran cantidad de actividades destinadas a elaborar los lineamientos básicos para el desarrollo de la Provincia.

Muchas de esas actividades fueron organizadas por el sector público con el fin de lograr que el desarrollo productivo de esta, y muchas otras actividades, lograsen un adecuado y necesario equilibrio de sostenibilidad y sustentabilidad.

Como ejemplos claros de tales gestiones, bien podrían citarse la elaboración del Plan 2030 o el dictado de la ley de ordenamiento territorial de bosques nativos. Sin embargo, a poco de su puesta en práctica, fueron evidentes las dificultades políticas para compatibilizar ambos institutos.

Esa situación se tradujo en un cantidad de marchas y contramarchas propias de quien sabe y puede conducir, aún sin importar si para ello cuenta con una guía, un plan o un destino que incluya a quienes conduce.

Después de mucho tiempo y pocos avances, la actual conducción política se encuentra en una encrucijada y debe decidir qué rumbo tomar.

Para mayor claridad sobre el tema, vale decir que la gran disyuntiva que enfrenta el ejecutivo provincial es si debe retrotraer la discusión de fondo basada en un análisis despojado de intereses particulares sobre el ordenamiento de bosques que permita un desarrollo ordenado, planificado y consensuado o si, en cambio, es preferible acoger un sistema productivo heredado de la gestión anterior como el “manejo de bosques con ganadería integrada” (MBGI), aún en estado embrionario y sobre el cual todavía no existe experiencia suficiente que permita obtener conclusiones sobre su eficiencia productiva o ambiental.

El MGBI puede resultar una herramienta útil en aquellas tierras cuyas limitaciones sólo permitan una intervención de baja intensidad y que, aún así, pueden resultar mas productivas que en su estado actual. Seguramente puede traducirse en un esquema que mejore los bajos índices productivos de la actual ganadería bajo monte y que también facilite el manejo sanitario de esos rodeos.

En definitiva, el sistema descripto puede constituirse en una herramientas más que traccione  el desarrollo ganadero pero no puede transformarse en la única alternativa productiva de una provincia con múltiples posibilidades productivas que van mucho mas allá del MBGI.

Y si bien puede sostenerse que esta es sólo una “alternativa productiva más”, resulta ingenuo pensar en alguna otra posibilidad de desarrollo si tenemos en cuenta que la actividad agro-ganadera viene siendo cercada por diferentes presiones nacionales e internacionales a las que el sector  político no parece estar dispuesto a enfrentarse.

En esa línea de pensamiento, bien podría el ejecutivo provincial optar por una posición mucho mas conservacionista y luchar firmemente para obtener una adecuada retribución por los servicios ambientales que generan sus bosques nativos que, dicho sea de paso, la posiciona como la provincia argentina con mayor cantidad de esos bosques.

Sin embargo, la realidad indica que nos encontramos en una provincia pobre a la que se la presiona para evitar nuevos desarrollos y a la que no se la retribuye mínimamente por los servicios ambientales que se le exigen.  Como poco, la situación parece injusta.

En este contexto, todo parece indicar que el desarrollo agro-ganadero de la provincia encontrará su límite en muy poco tiempo. La provincia autolimitará la posibilidad de generar nuevos emprendimientos citrícolas, fruti-hortícolas y cuantas otras tan importantes para la generación de mano de obra e ingresos genuinos como los del sector agrario.

Mucho escuchamos los últimos 15 años sobre industrializar en origen, agregar valor, supermercado del mundo y últimamente más alimentos para humanos y menos para animales; el potencial agro industrial de Salta es esto, legumbres, frutas, hortalizas, leche, carnes, etc. Podemos industrializar, agregar valor y exportar alimentos, de hecho la hacemos pero podemos aún mucho más. No debiéramos desperdiciar nuestro potencial focalizándonos sólo en la ganadería que es sólo una parte de un complejo productivo mucho más potente.-

Ignacio García del Río

Presidente SRS

 

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