Economía. “Se necesita un plan serio”

El economista y consultor Diego Saravia Tamayo tiene  una  mirada de la actual la situación económica de la Argentina desde  un punto de vista profesional y más objetivo gracias  a su experiencia en el Banco Central de Chile como Director de Investigación Económica y Asesor Senior de Política Monetaria. En esta entrevista hace  un análisis de la economía argentina de la pandemia, habla del escenario posterior, del dólar, la inflación, Vicentín y la situación del campo.

¿El campo es un beneficiado en esta pandemia?

No creo que sea el caso en general. Es un shock agregado y de escala mundial en donde sólo algunos pocos sectores se vieron beneficiados, aunque sea temporalmente; podemos pensar en sectores y empresas particulares que se beneficiaron como Mercado Libre y algunas tecnológicas pero, en general, no. Otra cosa es decir que el campo se vio menos perjudicado que otros sectores, pero no que esta mejor que si no hubiese habido pandemia.

¿Por qué cree por ejemplo que se venden igual o más maquinarias e insumos del campo que antes de la cuarentena?

Cuando hay crisis e incertidumbre, es normal aumentar el stock por si hay problemas con el suministro futuro. A un corralón le conviene estoquearse porque están demorados los fletes o porque se deja de producir. Los vasos comunicantes de la economía están cortados. Es un efecto relacionado a la pandemia que obliga a tomar decisiones que en tiempos normales no son óptimas.

Otro tema fundamental es que el dólar oficial está muy atrasado y hay expectativas de devaluación lo que hace conveniente comprar ahora antes que suba el precio.

¿El dólar desdoblado y la gran emisión provocarán inflación?

La gente y empresas hoy tienen pesos porque en crisis también se valora la liquidez. La gente tiene que comer, tiene que pagar el alquiler, lo que lo obliga a conservar los pesos. Pero cuando se abra la cuarentena comenzará a liberarse de esos pesos, y los precios subirán.

¿La base monetaria se duplicó en 6 meses?

En realidad la base monetaria creció algo más de 60% en el último año, y la oferta monetaria (M2) se duplicó en ese período. Esto por la decisión inicial de bajar tasas y por financiamiento al fisco. La oferta monetaria creció mucho y lo que va a tener que hacer el Banco Central es absorber el exceso de emisión, pero en un contexto donde la gente no va a querer pesos y con un sistema cambiario extremadamente precario. No va a ser indolora la normalización

¿Cómo es el procedimiento de limpieza de pesos?

Es un tema técnico. Digamos, en simple, que el Banco Central cambia la composición o el tamaño de su balance vendiendo sus papeles a cambio de plata. La macana es que un Banco Central tan débil como el argentino no va a tener mucha capacidad de hacerlo. Por supuesto que siempre se puede poner restricciones para que haya más demanda de pesos, como las que viene usando el Banco Central y la Comisión Nacional de Valores, pero eso es echar más leña al fuego y hacer más costoso lo inevitable. Otros bancos centrales del mundo, como por ejemplo el europeo y el norteamericano y también más cercanos como el chileno pueden hacer política monetaria y financiera para hacer frente a la crisis porque tienen años de buen manejo.

Nuestro Banco Central siempre parece estar complicado.

El Banco Central de la Argentina es débil. Hizo muchas macanas históricamente. Desde su creación ha funcionado bien durante períodos cortos. En general, en la conducción de política económica, salvo escasas excepciones, hay un desprecio por las enseñanzas de la historia económica. Nos ahorraríamos muchos problemas si se le prestara más atención.

¿Cómo ve el acuerdo alcanzado con la deuda?

Es un logro importante; una condición necesaria para empezar a lograr algo, digamos para volver a sacar del medio y no estar colgados del travesaño. Fue una negociación larga y poco pragmática. Al final se terminó arreglando, en condiciones no muy distintas a las que conocíamos en Febrero por lo que claramente hubo una demora costosa pero se llegó a buen puerto.

Ahora, lo que hace falta de una buena vez un plan en serio para ver donde rumbeamos y que necesita de solvencia fiscal y de una moneda confiable que fije las expectativas en la economía, lo que llamamos un ancla nominal, y tiene que ser conducida por un equipo de experiencia y de peso.

¿Sirve que se pongan restricciones al dólar?

Es una medida de garrote, injusta, insostenible y que siempre termina mal. Es costoso para la economía en su conjunto, incluyendo al ciudadano que le sobran unos pesos y quiere protegerlos de la pérdida de valor. Por supuesto sirve para poder mantener por un tiempo planchadas las reservas y una brecha cambiaria demasiado grande. El sistema crea muchos cuellos de botella que van queriendo afrontar con nuevas restricciones para que se demande la menor cantidad de dólares posible. Es una olla a presión, termina explotando, el punto es si será de una sola devaluación grande o si de varias de menor tamaño.

¿Cuándo se produciría esa devaluación?

Es difícil de contestar, pero tratarán de esperar a que se solucione el tema de deuda y la cuarentena. Es aún más difícil de contestar por los antecedentes kirchneristas de redoblar apuestas, aunque sean malas. Yo tengo la esperanza que este no sea el caso, aunque todavía no se puede evaluar por la pandemia que demandó emisión en un gobierno sin financiamiento genuino.  El cepo es una medida que empezó con Macri y es de urgencia y cuanto más dure peor va a ser.

Mejor sería un tipo de cambio dual donde haya un tipo de cambio para el mercado de capitales y turismo que se maneje con las reglas del mercado y otro intervenido por el Banco Central para comerciar bienes. No es el mejor, pero sería más sano, ocasionaría menos cuellos de botella y sacaría presión a la economía.

¿Pero teniendo en cuenta el pasado por qué cree que vuelven a los mismos errores?

Es una cosa loca. No sé si no saben lo que hay que hacer y no saben que no saben, o no se animan a hacerlo. Pero lo cierto es que no conozco otro país con la relevancia argentina que vaya de crisis en crisis con tanta regularidad sin solucionar los temas de fondo que son evidentes si uno presta algo de atención al conocimiento desarrollado en economía y a la historia.

¿El gobierno anterior quiso normalizar la economía?

Evidentemente no lo logró y fue una oportunidad importante desperdiciada por problemas de diagnóstico en lo referente a la consistencia de la política fiscal y monetaria y financiera. Se quiso hacer política monetaria como en Chile, liberando el dólar y manejando tasas de interés. Con esa tasa de interés, venían dólares a comprar Lebacs, las vendían y se llevaban los intereses; o sea, venían a bicicletear. Hasta que en mayo de 2018 se cortó.

¿Por qué se cortó?

Es algo que pasa en los mercados internacionales de capitales; cuando hay liquidez, prestan quizás demasiado y de golpe se dan cuenta que algo no anda bien o se asustan y no prestan más. Es lo que mi profesor y amigo Guillermo Calvo, llamó “sudden stop” o “frenazo de golpe” en la entrada de entrada de capitales. Ya es algo conocido en la literatura académica y hay muchísimos estudios serios al respecto.

Lo que pasó particularmente es que luego del 27 de diciembre, después de una conferencia Sturzenegger, Dujovne, Peña y Caputo, se dejó en evidencia que había roces en la conducción económica, al cambiarse las metas de inflación de la manera en que se hizo y los mercados se empezaron a asustar. Fue un error político y el tema explotó en mayo 2018 cuando se hizo insostenible para Sturzenegger seguir con la política que venía aplicando. Recurrieron al FMI que aplicó una política monetaria equivocada. El otro sudden stop se produce en agosto 2019 cuando vienen las PASO y hay otro descalabro. Eso fue el knock out que deriva en la precaria situación económica con la que empieza este gobierno

¿Por qué no le salió bien imitar a Chile?

Porque Chile pudo implementarla después de varios años de hacer las cosas bien, al menos en materia de déficit fiscal y estabilidad monetaria. No se puede correr antes de gatear. Nuestro país se parece más al Chile de los 60 que al Chile de los 2000 donde se aplicó el esquema que se quería imitar.

¿Cuál será la situación internacional luego de la Pandemia?

Va a haber mucha liquidez básicamente por la política monetaria que está siguiendo el Banco Central de estados Unidos y el europeo. Estimo que las tasas van a estar muy bajas por mucho tiempo y va a haber inversores queriendo entrar a países emergentes incluyendo Argentina. Que esos capitales vengan a bicicletear o a invertir en la economía productiva dependerá fundamentalmente de la previsibilidad de la política económica del gobierno. Va a haber una oportunidad importante para el país, ojalá que no se desaproveche. Ahora bien, la generación de esta liquidez mundial presenta sus riesgos como por ejemplo el divorcio entre el precio de los activos mundiales y el nivel de actividad, pero estando atentos se puede sacar provecho. Ya lo vimos muchas veces a estos ciclos de liquidez mundial, depende de nosotros aprovecharlos correctamente.

Tu experiencia adquirida en Estados Unidos y Chile, podría ser muy útil para los empresarios de acá que tienen que tomar decisiones muy delicadas.

Eso espero y en eso estoy. Soy director de una consultora que se llama Proficio en Buenos Aires y también tengo mi oficina en Salta donde estoy radicado desde hace unos meses luego de 20 años en el extranjero. Asesoro a empresas y a otras instituciones en temas de proyectos de inversión y en temas de finanzas corporativas, institucionales y personales. También por supuesto en temas de economía ya sea micro o macro.

¿Cuál es el escenario para el campo de Salta?

Es un tema demasiado amplio, pero hay cuestiones estructurales interesantes. Por ejemplo, hay mucho espacio para ganar eficiencia en la comercialización de los productos mirando al Pacífico a través de la zona andina especialmente del sur peruano y el norte chileno. Por ejemplo, hace unos meses me llamó un empresario amigo de Chile ligado a un puerto que tiene buen calado y que quería información sobre los productos que importa y exporta Salta para hacer negocios. Quería desarrollar el puerto encontrando mercaderías que hagan falta acá: por ejemplo, traer fertilizantes y llevar productos agropecuarios haciendo la logística para abaratar el cruce la cordillera. Una buena cosa sería que finalmente se arregle del lado argentino la Ruta 51 que va a Chile.

¿Por qué cree que teniendo tan cerca la salida, sigue saliendo todo por Rosario que tiene un costo tan alto?

Entiendo que es una cuestión de logística, principalmente por la cordillera y también hay cuestiones políticas y rutas establecidas que llevan tiempo cambiar. Lo cierto es que por Chile, se está más cerca de Asia y hasta de la costa este de Estados Unidos por ejemplo.

¿Qué políticas concretas de parte del gobierno nacional beneficiarían al campo

Claramente políticas más previsibles y estables que permitan tomar decisiones de inversión al sector más dinámico de la economía. Ya es una actividad riesgosa naturalmente, si a eso se le suma el riesgo de cambios en materia de políticas, suena a demasiado. Lo que pasa es que el estado necesita caja y la manera más fácil es gravar las actividades que son más fáciles de gravar como el campo, pero no vaya a ser cosa que termine matando a la gallina de los huevos de oro. Puede haber ideología en las decisiones de política, pero creo que es más por una cuestión de necesidad impuesta por el tamaño de los déficits fiscales estructurales. Pero una cosa era cuando se estaba en la cresta del super ciclo de los commodities hace 15 años y otra ahora.

¿Y cómo ve la decisión expropiación Vicentín?

Lo de Vicentín fue una movida buscando un golpe de efecto positivo en un momento donde no hay muchas cosas positivas que digamos, posiblemente por la pandemia. También, el estado tiene incentivos a tener una fuente de dólares cuando lo crea conveniente, pero no es un salvataje en crisis como lo quiso vender. En Argentina hay una proporción importante de gente que le gusta el estado empresario. Estimo que el cálculo fue vestir de salvataje a la expropiación para ganar apoyo de los otros, pero fue una mala lectura claramente. No se rescata a una firma expropiándola, hay otros mecanismos que se usan en el mundo. Claramente cuando el estado rescata empresas lo hace a cambio de algo como por ejemplo acciones, deuda colaterizada, etc. Pero es una medida temporal y no para quedarse en el directorio para siempre a decidir. Para expropiar tiene que haber un interés público según entiendo y no lo veo en el caso de Vicentín.

¿Cree que la manifestación de la sociedad puede influir en la decisión?

Creo que una parte importante de la sociedad argentina no está dispuesta a soportar un avance de estas características y así lo ha manifestado influyendo en el ímpetu del gobierno a seguir con la medida. Y volvemos a la famosa grieta, que no comenzó hace diez años sino en las primeras décadas del siglo 19, basta remontarse a los unitarios y federales. Yo creo que es uno de los problemas que está detrás de lo que nos pasa en materia política y económica. Incluso, creo que la Argentina no es una nación consolidada como tal, le pese a quién le pese.

 

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