Campaña de granos 2020

Campaña 2020

Ezequiel Vedoya, productor en la provincia de Salta y Jujuy, maneja los datos de la campaña de granos 2020 del grupo CREA que sirven como muestra estadística de referencia del sector del campo salteño. Este año no se destacó y los rindes estuvieron de la media para abajo. Todos los cultivos sufrieron desde falta de agua a heladas. El poroto fue el grano que mejor se sostuvo en el negocio a pesar de que los rindes no fueron lo esperado.

¿Cuáles son los granos que sobresalen en los datos de la campaña 2020?

Dentro de los Grupos CREA se ha relevado lo que los productores siembran, soja, maíz, poroto color, poroto alubia y algunas especialidades que bajaron mucho la superficie como chía y sésamo. La soja y el maíz se hacen en la zona centro y sur de la provincia. En la parte Norte se produce poca soja y solo algo de maíz en rotación por los elevados costos del flete, en esta zona básicamente apuntan a la producción de poroto con alguna rotación de cultivo de maíz.

¿Qué resultado en los rindes obtuvieron y cuáles fueron los motivos?

Fue un año dispar, hay zonas en donde las producciones fueron buenas y otras, por ejemplo en el departamento San Martin donde resultaron muy malas ya que veníamos con un año complicado climáticamente.

Parecía que se acomodaba en abril, pero cerca del 25 de abril tuvimos una última lluvia y luego arrancó un periodo de 45 días muy seco que duro hasta la cosecha inclusive. No hubo altas temperaturas por suerte, pero si faltó humedad en el perfil.

Eran unos días muy secos y noches frescos y días de 27 grados, un clima para vacaciones, pero no para producir.

En definitiva, aquellas zonas con mejores suelos y manejos más eficientes pudo aguantar mejor que otras zonas en las que los rindes fueron bajísimos.

En cuanto a maíz hay producciones dispares. Con un rendimiento parecido al del poroto en el Norte de Salta, y con registros en algunas zonas en las que se perdieron varios lotes. En cambio en Anta, Rosario de la Frontera y Metán hubo mejores rindes pero no suficiente para considerar a esta campaña como un muy buen año.

Hay que agregar que hubo heladas tempranas en el mes de mayo, no fueron tan fuertes ni largas en periodo de tiempo, pero sí afectaron rendimiento ya que el poroto estaba cargando grano con formación vaina.

La superficie tanto de maíz como de soja, no varió demasiado del año pasado a 2020.

¿Cómo resultó el negocio?

Hablando de términos de negocio propiamente dicho, aquellos productores que tienen la posibilidad de producir para consumir su grano, ya sea por ganado vacuno, porcino o aviar, tiene una ventaja competitiva con respecto al resto, más que nada porque no efectiviza el pago del flete. Pero en general, en Salta, los negocios son muy acotados y dependiendo del año climático y los consecuentes rindes, la línea entre perder, ganar o salir empatado es muy delgada.

Con respecto al poroto, aquellos que ha terminado cerca de los 1.000 kilos por hectárea, sin ser este un gran rendimiento, están más tranquilos porque los precios están acompañando pues hay una buena y parece que sostenida demanda a nivel mundial. El precio se sostiene, se han hecho buenos negocios por el poroto colorado y blanco. El negro está a la espera de que Brasil vuelva a comprar, y esperamos que esto se dé entre los meses de agosto y septiembre con lo cual el negocio del negro parece estar encaminado. Los precios están por encima del promedio histórico así que tal vez con menos rinde se mantiene el ingreso.

¿Y qué pasa con los productores de 800 kilos o menos de poroto?

Va a depender de la calidad para ver como cierran la campaña. No hay que olvidarse que los porotos hay que ponerlos en góndola y si la calidad no es son buena, el precio baja o se demoran las ventas

Hay tres ejes para un buen año del poroto: kilos, precio y calidad. Este año podría haber sido ideal para acomodar muchas empresas económicamente, pero faltaron kilos, aunque en términos generales sí hubo calidad y precio. Una lástima.

¿De qué manera incidió la pandemia?

Bueno, no fue ni está siendo fácil. Con este lio de la pandemia sí hubo y sigue habiendo demoras, pero dentro de todo, mal que mal el campo pudo seguir operando. Se ha podido cargar y enviar a puerto o a proceso la mercadería. Con demoras, pero se pudo de a poco ir cagando.

Costó conseguir camiones, hay menos camiones en las rutas, pero de a poco se va sacando la mercadería.

¿Los costos del flete cambiaron en este contexto?

Los costos del flete están como siempre. En CREA decimos “el costo es lo que es”.

Y es lo que es porque la realidad es que hay una distancia para poner un camión de maíz o de soja en el puerto que es ineludible. Si un productor no quiere pagar mucho de flete produciendo en Salta, en un país tan centralizado como el nuestro, debe irse a producir más cerca de los puertos. En este contexto, hay una distancia que cubrir y eso es ineludible.

Para poder abaratar algún costo, sería muy favorable para regiones como NOA que se moviera más mercadería en tren que en camiones y eso de a poco va mejorando. Falta mucho, pero estamos un poco mejor que hace 10 o 15 años.

El gran problema en provincia como Salta son los impuestos distorsivos como las retenciones, que hacen que al productor le cueste aceptar de alguna manera la alta incidencia del flete. Si vos tenés costos similares a otras zonas, pero con un flete más caro, y a tus costos le sumas las retenciones, la competitividad se va al tacho.

Hay algo que pocos toman en cuenta, el gobierno se queda, por ejemplo, en soja, con el 35% de la producción de un campo, pero además, el productor debe poner ese 35% de soja que se va a quedar el gobierno en el puerto de Rosario pagándole el flete al que le retiene la mercadería, con el IVA incluido.

Lo que nos saca de pista en Salta son esos impuestos y complican la operatoria y achican mucho los márgenes de los productores, y a la larga, dificultan la planificación de campañas a futuro.

¿Qué piensa el productor de la próxima campaña?

Veremos… esta campaña ya está cerrada. Ahora hay que sentarse a ver que cultivo deja algún margen de ganancia. Falta mucho para saberlo.

¿Qué pasa con el tipo de cambio?

Es muy difícil planificar invertir y producir con un tipo de cambio desdoblado como el actual. Lo que más impacto tiene es la brecha cambiaria que te saca de pista y es difícil trabajar en estas condiciones y con un panorama inflacionario de arrastre mucho más. Pensando en lo que viene, hay mucha incertidumbre porque el productor de campo propio no tiene claro qué sembrar.

¿Existe la posibilidad de que el productor no se quiera arriesgar a sembrar?

Cada vez es más difícil presupuestar y diagramar porque los cambios son constantes en la Argentina, aunque no sé si hoy se piensa en si siembra o no.

La única vez que recuerdo que se dejaron más de 20 mil hectáreas en Salta sin sembrar fue en 2014. Creo que con mejores o peores situaciones, el productor apuesta a seguir creciendo y sigue invirtiendo. Insisto, es muy pronto para visualizar que lo que pasará en la próxima campaña

Para decidir se trata de distribuir sus cultivos en los que le den margen, no hay mucha ciencia en eso, lo grave es que después, una vez que ya están implantados los cultivos, además de las variables climáticas, tenés variables “argentinas” que son las relacionadas a la política propiamente dicha y a la parte fiscal impositiva que son imprevisibles.

El productor en Salta es como un corredor de fórmula1, que apuesta a tener el mejor auto y la mejor tecnología posible, pero el organizador de la carrera no lo deja hacer el reconocimiento de la pista, y en cada vuelta le corre la línea de llegada y les cambia las reglas. Y así es muy difícil.

 

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