Sociedad Rural Salteña

 
 
  30-12-09 | Columna de Martín de los Ríos
AGRO Y TRANSICIÓN
 
 

Transcurridos casi dos años de aquel inolvidable 17 de julio de 2008 y cinco meses de las últimas elecciones nacionales con el resultado que todos conocemos, cabe preguntarnos sobre los efectos y consecuencias generados por aquellos dos hechos trascendentes.

El primero, ha sido la decisión unánime del sector agropecuario del país de plantar bandera y enfrentar a un gobierno, arbitrario, inepto y corrupto, para poner límites a su voracidad descontrolada.

El reclamo del campo argentino ha sido analizado y comentado al infinito, pero siempre ubicándolo en el plano confrontativo de triunfo y derrota, sin advertir ni resaltar la enorme trascendencia de su contenido esencial.

Cual tormenta que se torna en huracán, el planteo sectorial del campo se transformó en gesta nacional cobrando una dimensión superior, no imaginada quizás por sus mentores originarios.

Las banderas iniciales del agro fueron tomadas como propias por la inmensa mayoría del pueblo; no como expresión solidaria de la sociedad para con los productores ante un acto confiscatorio y puntual del Gobierno Nacional, sino porque simbolizaban la verdadera IDENTIDAD NACIONAL casi olvidada por los argentinos.

De repente, El Campo, nos hizo acordar a todos que ¡ARGENTINA es una REPÚBLICA FEDERAL! Y que no puede ni debe ser otra cosa.

Esa fue la causa que convocó multitudes a los actos de Rosario y Palermo; la que galvanizó conciencias en un mismo sentimiento; la que movilizó familias enteras a lo largo y ancho del país, sin que nadie las llamara ni les prometiera nada.

Ese ha sido el mensaje popular explícito y directo anticipado hace casi dos años por la opinión pública de la Nación y ratificado en las urnas el 28 de junio pasado.

¿Qué cambió en el país desde aquel entonces y después de las recientes elecciones?; ¿quién escuchó realmente la voz del pueblo y se hizo cargo de cumplir su mandato con la energía requerida?; ¿por qué dejamos languidecer otra vez la causa FEDERAL y REPUBLICANA que nos debemos?.

Desde luego que no será el actual gobierno ni sus aliados quienes promuevan ni realicen los cambios que la ciudadanía exige. Es evidente que les importa un bledo la opinión de la gente y continuarán con su política retrógrada que nos conduce a un desastre anunciado cuyos efectos ya sentimos. Pero ¿y los otros? ¿Sres. de la Oposición?

Lo cierto es que, después de un año tan rico en acontecimientos trascendentes, la situación general de la Nación se agravó dramáticamente en todos los frentes, sin que nada cambie, ni nadie ponga freno a tanta insensatez.

El oficialismo derrotado en las urnas sigue marcando los tiempos y tomando las decisiones. La “oposición” triunfante, en vez de acordar un proyecto común, serio y concreto sobre los grandes temas pendientes a sostener entre TODOS, se disgrega y debilita en la estéril lucha por protagonismos personales y posicionamientos mezquinos.

Parece mentira pero, la preocupación prioritaria de la dirigencia política del país son las candidaturas presidenciales del 2011, cuando no sabemos todavía cómo terminaremos este 2009.

Mientras tanto, El Congreso de la Nación sigue delegando obedientemente sus facultades propias al Ejecutivo, SALVO HONROSAS EXCEPCIONES SALTEÑAS, el comercio exterior del país sometido a la discrecionalidad de un cavernícola, el gasto público a niveles inmanejables, las provincias saqueadas por un gobierno centralista e insaciable, que multiplica la pobreza y el desempleo, el narcotráfico y la inseguridad en su apogeo y el flamante mandato popular, ignorado por completo.

¿Qué hacer ante semejante panorama? ¿Confiar en que los nuevos legisladores permitan al Congreso de la Nación recuperar su independencia institucional?; ¿seguir con el reclamo sostenido exigiendo medidas puntuales que nunca se concretan?; ¿volver a las rutas y repetir lo ya hecho?.

Los productores argentinos gozan de un bien ganado prestigio en todas partes y salvo para los resentidos de siempre, son ellos la cara visible de la Nación como productora mundial de alimentos.

Porque quieren la tierra que trabajan; aman profundamente a su país, respetan sus Instituciones, reinvierten siempre aquí su capital y su renta y generan con su esfuerzo más de un tercio de las divisas de nuestras exportaciones. ¡No son piqueteros; son ciudadanos!.

La participación activa en el ámbito político partidario no ha sido nunca ocupación preferencial del hombre de campo. Los problemas y asuntos sectoriales fueron canalizados a través de Asociaciones de carácter gremial constituidas en todo el país (algunas más que centenarias ya) y sin ninguna vinculación con las agrupaciones políticas existentes.

Durante décadas y en un marco de respeto mutuo, la voz del campo argentino se hizo escuchar a nivel nacional, desde cuatro vertientes representativas de otras tantas expresiones de la producción agropecuaria del país, presuponiéndose que cada una encarnaba intereses distintos y quizás opuestos. ¡Craso error!.

La dirigencia rural ACTUAL ha dado al país un ejemplo de civismo que hace honor a los antecedentes de seriedad y patriotismo de representantes y representados. La unión de las cuatro entidades nacionales en un Órgano común y único es la prueba cabal de lo que afirmo.

Constituir “LA MESA DE ENLACE”, ha sido el acto político institucional más importante de los últimos años, porque ha demostrado que Argentina cuenta con hombres y mujeres probos que, ante situaciones graves, no dudan en priorizar el interés general por sobre los particulares o del sector al que cada cual pertenece.

Simboliza también el reencuentro y el acuerdo en los grandes temas; reencuentro y gran acuerdo que nos debemos los argentinos y es materia pendiente de la dirigencia política en particular. No es casualidad que haya sido “el campo” quien diera el primer paso y marcara el rumbo.

Con aciertos y errores operativos, en algunos casos pecados de ingenuidad, “LA MESA DE ENLACE” ha logrado presencia relevante en el escenario político de la Nación y por ausencia de quienes debieran estar, ocupa hoy el amplio espacio dejado vacío, que contiene los anhelos y esperanzas por los cuales votó la inmensa mayoría del pueblo argentino.

Volviendo pues a los interrogantes precedentes, es la propia realidad la que anticipa su respuesta. Ya no basta el solo reclamo sectorial por la baja de retenciones, la destrucción de la ganadería o la quiebra de los tambos. Tampoco volver a las rutas que nos pone al margen de la ley y la gente rechaza con toda razón.

La mayoría de los argentinos queremos y exigimos mucho más de gobernantes y dirigentes; diálogo y consenso en vez de confrontación e intransigencia; respeto a las libertades y a la propiedad de los bienes ( esto tiene especial relieve en nuestra Salta, donde el Ordenamiento territorial debe respetar principios básicos), seguridad física y jurídica para todos, división REAL de Poderes, inversión, trabajo y empleo, Justicia independiente, hospitales que funcionen, maestros bien pagos, funcionarios austeros y honestos, etc. etc. En otras palabras, ¡vivir en una REPÚBLICA!.

Por estas y otras muchas razones, por encarnar esos anhelos, “el campo” ha sido declarado enemigo del actual gobierno y del kirchnerismo todo. Por eso los intentos reiterados, las zancadillas arteras, las presiones de todo tipo, destinados a dividir la unión consagrada en LA MESA DE ENLACE y que debemos preservar por sobre todas las cosas.

Hoy, desde SALTA, los productores agropecuarios del Norte Argentino ratificamos nuestro compromiso con la Patria profunda y noble que continúa viva, anhelando restaurar los principios republicanos que la identifican y los valores morales que la definen. Para ello constituimos FEDERSAL junto a entidades hermanas, colaborando en el desafío de construir un futuro mejor.

Que El Señor y la Virgen del Milagro nos iluminen en la tarea de recuperar la PATRIA REPUBLICANA Y FEDERAL que nos debemos.

Dr. Martín de los Ríos

Presidente de FEDERSAL (Federación de Entidades Rurales Salteñas)

 


 
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