La única veterinaria de Unión

MUJER RURAL
Cristina Rossetto es la única veterinaria en Unión de donde es oriunda, además trabaja en el inta. Ambos trabajos la llevan a recorrer toda la región y conocer las problemáticas que la aquejan. Además de enseñar en el secundario del
pueblo también se destaca por su proactividad. Ha logrado que varios productores se unan y formen asociaciones y organizaciones al servicio de sus miembros. Desde su programa de radio busca enseñar sobre manejo animal y cuidado de las
mascotas para ir llegando de manera didáctica a los rincones de la región. inta publicó un libro suyo sobre mascotas recogido de las cartas que enviaban los chicos a su programa radial.


¿Te interesa destacar los logros de la mujer actual?
Me encanta destacar los logros de la mujer en el ámbito laboral sobre todo en mi zona para que vean que la mujer puede salir, a pesar de que existen algunos ambientes muy hostiles y sin embargo encuentro que la mujer abre la imaginación cada vez más, y logra superarse. Una mujer para resaltar en el Chaco Salteño, es aquella que tiene su familia como
la mayoría, marido e hijos, ha logrado criar sus hijos, cuida sus animales, y tiene la posibilidad de hacer un terciario y
luego trabajar de su profesión.
Como profesora tengo contacto con los jóvenes y creo que tienen una visión diferente tal vez más abierta. En las tres
horas en la escuela técnica dicto la materia “Patología Animal”. Sin embargo, me preocupa que a los chicos les da lo
mismo si estudian o no. Pocos aspiran a tener una carrera terciaria, ser profesionales y volver a su pueblo. La situación
actual genera el facilismo. No se puede calificar al alumno con color rojo porque dicen que afecta la autoestima. A mí
me daba vergüenza si venía un rojo, me obligaba a mejorar.


¿Y cómo llega una veterinaria a Unión, en vez de elegir una gran ciudad?
Mi madre es chaqueña, nacida y criada acá, enfermera y jubilada, y mi padre de la capital trabajaba en Edesa. Vinieron a vivir a Unión donde hice mi primaria y la secundaria en el Colegio Nacional. Después elegí la universidad de Casilda en Santa Fe. Yo en ese momento tenía en claro qué quería: me mueve el amor hacia los animales. Me crié en medio de todo tipo de animales.
¿Por qué Casilda?
La Universidad de Corrientes apuntaba a grandes animales, después de la de Córdoba. Y tenía el preconcpeto de que allí
había más fiesta. Fuimos con mi mamá a ver el lugar y me encantó el clima familiar. Casilda es en el medio del campo.
Pero después a 1200 km de Salta me agarró el llanto. Luego me acostumbré, además está a una hora de Rosario donde
emigran las familias más jóvenes. Está lleno de pensiones para estudiante. Todos no movilizábamos en bicicleta y podíamos andar hasta altas horas de la noche.
¿Y después volviste a tu lugar de origen?
Terminé de cursar en el 2001 pero me recibí de mamá primero. Mi hija más grande nació en Casilda, el último año lo
cursé con un bebé. La pasamos muy mal ese tiempo. Nos vinimos a Salta en el peor momento de la crisis. En 2003 nació mi hija más chica en La Unión. A mí me faltaban materias para obtener mi título, pero como en el pueblo no había
veterinaria, la gente venía a buscarme y allí pude aprender muchísimo. Tanto que esa experiencia me hizo fácil rendir los finales.
En el año 2006 aunque tenía trabajo como delegada del senasa mi madre, una persona única y ejemplar, me dijo: “Tus
hijas están grandes o te vas a terminar ahora o no terminás más”. Ella se quedó con las chicas y mi marido y yo me fui
a Casilda, sin mis dos niñas. Sentí que la carrera se volvía más larga en ese momento. Un año y medio después me recibí un 6 noviembre de 2007.
¿Qué planes tenías para ejercer con ese título?
Me volví a Salta y me contrataron de la saf (Secretaria de Agricultura Familiar del inta). Mi sueño de trabajar en el inta
me cayó del cielo. Yo había empezado a relacionarme a través de mis prácticas de veterinaria. Me ofrecieron el puesto de
promotora de Prohuerta en 2011 y después en 2012 ingresé a planta no permanente (pnp) en donde estoy actualmente.
¿Es cierto que sos la única veterinaria de la zona?
Ellos nunca tuvieron un veterinario acá. Antes venían una o dos veces al año. Teniendo en cuenta que el medio de vida
es la ganadería, hay mucha necesidad de información. Hago mucha docencia, doy charlas particulares y tengo un programa de la radio, en el que voy enseñando a la gente todo lo que puedo referente a la salud animal. El trabajo de inta me demanda actividad sanitaria. Entonces no llego a todos los lugares y utilizo este medio para contar cómo detectar una enfermedad, cómo tratarla, formas de evitar pérdida solo con el buen manejo.
Del mismo programa también surgió un libro que editó el inta para niños. Le pedí a mi audiencia joven que me mandaran textos sobre sus mascotas y fueron tan lindos que los guardé y cuando me vino a visitar mi jefa y le gustó. Está publicado en la pagina web de inta en formato digital.


¿Y notás cambios desde que llegaste?
Ya voy a cumplir 13 años de profesión. Veo un adelanto, noto que hay mejores productores pero sigue siendo producción
de subsistencia. Antes tenían cero conocimiento. Fue un proceso en donde yo también aprendí, hasta tuve que adaptarme a las palabras de la zona que no comprendía. Un productor me vino a ver y me decía que su toro estaba “apistolado”,
por pudor no me decía que tenía un problema en los genitales.
Ellos en un intento de curarlos, a veces les hacen mal. Acá en Unión se nota el progreso, no tanto así con los productores de Rivadavia. Me falta tiempo para ir allá, y ellos siguen a la vieja usanza, con manejo y sanidad muy pobre.
Según dicen, los productores te valoran tanto que siguen tus consejos y hasta formaron una asociación con tu
ayuda.
Sí, a pesar de que culturalmente somos machistas, a mí me conocen como la Cocó y me tienen confianza. Cuando empecé a trabajar acá había una asociación con personería jurídica, pero estaba abandonada. La pusimos al día y en el 2008
fui su presidenta. Los productores de esta cooperativa son más comprometidos, entienden la importancia de poner plata y tener los papeles al día. Tuvimos muchos logros y participamos de muchos proyectos.
Llegaron a haber 15 organizaciones, algunas lograron cierto grado de formalidad. Ahora debe haber activas siete y trabajo con todas ellas como técnica de inta.
¿Cómo es tu trabajo?
Tanto de Prohuerta como de veterinaria hago la asistencia técnica, todo tipo de tareas. Como estoy sola para llegar a
todos busco diferentes maneras. Formamos una red con promotores de Prohuerta y a través de las instituciones como
escuelas y hospitales y los aps (agente primario de salud) para socializar y se entregan semillas a la población familiar.
De esa forma logramos llegar a todo el municipio. Las huertas son muy importantes por acá. Las de las escuelas son las
más lindas y tiene que ver con el hecho de que se les brinda un acompañamiento continuo como parte de la curricula. En el inta me reconocen siempre la gestión de recursos. No hay nada acá, así que estoy atenta a todo beneficio que
surja para traer a la zona. El inta nos facilita fuentes de financiamiento, pero como entidad solo pone los recursos humanos. A los productores los hago participar de diferentes proyectos que puedan servir a la zona.
¿Cómo se conecta con las asociaciones?
Este año se abrió una convocatoria nacional de acceso al agua. Es el mayor problema del municipio. El “Whatsapp” me
facilitó la vida, les delegué que llenaran los formularios de sus propios socios. De esa manera puedo trabajar organizada. Si me tengo que poner a llenarles los formularios no termino más.
¿Cómo afecta el tema de la falta de agua?
En el 2014 pasamos una sequía histórica. Se morían de 30 a 35 vacas al día; fue terrible y eso habla de la dimensión que
tuvo. Hay que atacarla, no solo buscando agua a través de excavación, de represas, de pozos someros, sino encontrar todas las alternativas posibles. No tenemos agua ni abajo, ni nos cae de arriba.
¿Cómo podría el productor chico de la zona mejorar su sistema?
La salida de ganado es continúa. El problema para el pequeño productor es la comercialización, lamentablemente venden a intermediario. La pata floja es el tema de los mataderos. El único que existe es de Banda Norte.
En Banda Sur se faena debajo de los árboles. Eso tiene que ver con una cuestión política. Pero creo que si el pequeño
productor tiene dónde faenar tendría más rédito en su producción.
Y por otro lado el productor no tiene las herramientas para vender. Un productor formalizado debe viajar a Orán para
sacar el dte y volver. No es rentable ni se les facilita que se formalicen.
En síntesis, mejoramos en todo lo que significa manejo, los asesoramos en la crianza, pero después venden sus animales
por nada. Algo que no logro que ellos hagan es la formalidad. No son monotributistas. Es una falencia de ambas partes, de la política y de los productores. Hace uno par de años salió el monotributo social agropecuario que tenía costo
cero, no le dieron la importancia que tenía y les hubiera permitido relacionarse. Este año se sacó.


¿Qué haría que haya menos desarraigo?
No hay que irnos a grandes cosas. Somos relativamente sencillos. Faltan fuentes de trabajo genuina. Acá se pueden hacer muchas cosas continuando con su cultura, con sus saberes. Tenemos monte donde se hacen muebles, pero el estado local nada regula. Se saca la madera y no se hace reforestación. Especificar quiénes lo pueden hacer y cuáles son las
pautas. Faltan oficios, no tenemos electricista con título, maestro mayor de obra. Por ejemplo, se enseña a criar nuestros cabritos y en vez de venderlos en Salta, los buscan gente de Córdoba. Necesitamos las herramientas necesarias
para hacer microemprendimientos.


¿Es entonces falta de recursos económicos o de conocimiento?
Lo veo simple. Si tuviéramos un equipo de perforadores, o que hagan cisternas, la gente los contrataría localmente.
Generar propuestas para que los mismos chicos tengan donde trabajar y quedarse en el pueblo. La escuela los prepara, pero luego no hay las herramientas para que se desarrollen.
Acá hay muchísimo por hacer. Yo tuve la oportunidad de estudiar, salir, conocer y capacitarme. Volví porque quiero
mi lugar, y Dios nos manda a tener, para tener que dar… y tengo mucho para dar •

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *