Editorial de Salta Productiva 72

CAMBIOS PARA UN CRECIMIENTO SOSTENIDO DE LA PROVINCIA.

En el marco de una América Latina sumamente convulsionada por reclamos sociales de diversas y complejas características, nuestro país se encuentra transcurriendo une nuevo cambio de gobierno que, a nivel nacional, parece vislumbrar el retorno de políticas poco amigables para con el sector agroindustrial.

Renace la preocupación por el incremento desmedido de las retenciones a las exportaciones, inclusive, en un contexto mucho más complejo que aquel que generó en el año 2008 una de las mayores defensas del campo por sus derechos. De igual modo, crece la preocupación por la continuidad del mercado de exportación de carnes que durante los últimos años demostró ser sostenido en volumen y calidad.

A nivel local, y luego de doce años de un gobierno que tuvo tímidas y cambiantes respuestas para el campo, el desafío de la nueva dirigencia debiera enfocarse en generar un marco de confianza, seguridad y estabilidad que permita, de una vez por todas, lograr atraer inversiones genuinas generadoras de un progreso equilibrado y duradero.

Ello porque, a pesar del difícil contexto general, Salta sigue manteniendo intacto un potencial ganadero que durante la última década ha sido incomprensiblemente ignorado en función de políticas y presiones mezquinas, muy alejadas de una realidad social y productiva que indudablemente pueden colaborar con el posicionamiento de nuestra Provincia como una plaza ganadera de mayor envergadura e importancia.

Sin embargo, nada de ello parece posible si no se comienza por reconocer la existencia de un enorme conglomerado de productores que, a pesar de la marginación que les impone el sistema burocrático, tienen una importancia fundamental en el progreso de esta Provincia. Miles de productores (y sus familias) de los departamentos de San Martín y Rivadavia llevan adelante una producción ganadera tan importante como frágil. Esta fragilidad proviene precisamente de la dificultad para consolidar un sistema productivo al que se le brinden las condiciones mínimas de sostenibilidad.

Hace muchos años venimos siendo testigos de las dificultades que atraviesan estos productores cuando la escasez de lluvias pone en riesgo sus pequeños rodeos; la complejidad para habilitar superficies de tierras que les permitan combinar las bondades del monte con la incorporación de pasturas tropicales; las peripecias para obtener la documentación reglamentaria para vender y fletar su hacienda lo que, a su vez, se traduce en una merma significativa en el precio de la misma; la imposibilidad de acceder a créditos blandos ante la falta de titularidad de la tierras que trabajan hacen décadas; etc.

Si esta realidad no es reconocida no habrá esperanza de progreso, no habrá posibilidad de desarrollo genuino, no habrá cambios y por eso, desde esta institución, nos hemos comprometido a colaborar con todas aquellas gestiones que estén a nuestro alcance para lograr un desarrollo ganadero acorde a las posibilidades de esta provincia.

 Ignacio García del Río

Presidente SRS

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