Entrevista a Carlos Segón y a Marcela Martínez

 

EL SISTEMA SILVOPASTORIL EN ANÁLISIS

En un programa de radio de INTA, dirigido por el licenciado en Comunicación Roberto Castro, Carlos Segón, el vicepresidente de la Sociedad Rural Salteña, y la Ing. Marcela Martínez de INTA Salta, contaron sobre una encuesta que realizan en conjunto las dos entidades a productores para analizar la manera que trabajan el sistema silvopastoril. Hablaron sobre el ordenamiento territorial, la ley de bosques, las dificultades de la ganadería y la falta de infraestructura.

 

¿Cuál es el reto que tiene la ganadería en Salta con respecto al sistema silvopastoril y el ordenamiento territorial?

Carlos Segón: El primer reto es una cuestión legislativa. Que las normas dejen en claro los tipos de acciones que se pueden hacer sobre todo en los sectores amarillos. Considerando que ocupan la mayor cantidad de hectáreas de la Provincia. Mediante resoluciones y acuerdos se quieren hacer cosas que no se ajustan estrictamente a lo que dice la ley.

Con políticas de Estado, la provincia debe definir qué destino le quiere dar a esas cinco millones de hectáreas. Es el punto de partida para que el sector productivo analice las diferentes técnicas que permitan hacer una producción sustentable, que sea amigable tanto con el ambiente como con la sociedad y evidentemente, que haya también un retorno económico que permita hacer las inversiones.

¿Qué datos pretende recolectar de un sistema silvopastoril?

Marcela Martínez: En conjunto con la Sociedad Rural Salteña ya venimos hace tiempo trabajando el tema y nos pareció oportuno poder hacer una consulta entre los productores que llevan adelante los sistemas silvopastoril, fundamentalmente para poder tener una información sistematizada que caracteriza estos sistemas, no sólo conocerlo, sino también saber cuáles son sus fortalezas y sus debilidades para poder acompañarlo desde la gestión, la investigación y también aportar herramientas para la legislación de estos sistemas.

¿Se intentará reemplazar a aquel Decreto Nº 2.211 que dejó cerca de 50 proyectos en el camino?

Carlos: Si, el Decreto Nº 2.211 ya está derogado. El mapa que se pintó, que no es parte está de la ley, sino en la reglamentación de la misma, es de tipo orientativa. Entonces, lo que hay que buscar es la manera de realizar una categorización en forma definitiva y no orientativa que era lo que permitía el Decreto Nº 2.211 que fue derogado. Ahí quedó una zona gris.

En la Provincia no hay datos concretos del sector productivo, por eso la importancia que tiene esta encuesta que estamos llevando a cabo. Lamentablemente, hoy si queremos saber cuántas hectáreas hay habilitadas con sistema silvopastoril, se estima a “ojo de buen cubero” que debe andar alrededor de las 70.000 hectáreas. Es una superficie que merece ser analizada. Para poder sacar conclusiones que nos permitan mirar al futuro y ver en qué trabajar porque cualquier proyecto piloto lleva 40 años de evolución y por supuesto que si debo esperar 4 décadas, me voy a quedar con las ganas de saber cuál es el resultado.

¿Trabajando con la parte privada, se obtienen datos reales de los productores?

Marcela: Si no trabajamos con los productores y para los productores, nuestra investigación no tiene asidero. Entonces somos socios estratégicos y estamos comprometidos de la misma manera que ellos en el desarrollo ganadero de la Provincia, entonces estamos de igual a igual trabajando esta temática.

¿En este tema ganadero las mesas cumplen una función estratégica en la región NOA?

Carlos: A veces quisiéramos que sean más los productores -cuya función no es investigar-, que se acerquen a instituciones como el INTA que tienen credibilidad, que les faciliten y les vayan marcando el rumbo, por eso es que todos los trabajos que se hagan en forma conjunta son fundamentales. Hablando con los técnicos del INTA y haciendo una encuesta, nos dimos cuenta de cómo les cuesta a los productores participar.

¿Cuál es la propuesta de INTA, sobre el sistema silvopastoril en ganadería?

Marcela: Un sistema silvopastoril se entiende como un sistema donde conviven tanto árboles como animales a la que se da prioridad a la sustentabilidad del sistema a través de la combinación de los recursos de la producción. INTA tiene diferentes propuestas para los productores, una de ellas son los sistemas silvopastoriles tradicionales, otras son lo que se conoce como MBGI, qué es el manejo del bosque con ganadería integrada. Todas son propuestas, no hay una que prevalezca sobre la otra. Se estudian, como bien decía Carlos un tiempo considerable de 30 a 40 años, para conocer cómo se comportan estas propuestas. La idea es conocer qué están haciendo los productores y acompañarlos. Capaz que la propuesta sea migrar a un MBGI o mejorar los sistemas silvopastoriles que existen, pero para eso vamos a necesitar tiempo, investigación y la colaboración de los productores.

¿Cómo se logra la expansión Ganadera haber visto algunos resultados de 40 años de experiencia?

Carlos: De las cinco millones de hectáreas pintadas de amarillo, no todas están en condiciones de ser desarrolladas. Algunas deben clausurarse para lograr un enriquecimiento del monte. Cuando uno lee las actividades, según la ley de la Provincia de Salta, se puede hacer ganadería bajo el monte y únicamente se pueden retirar ramas secas y árboles caídos con lo cual no habría intervención de maquinaria alguna, ni siquiera para sacar el extracto arbustivo. Esos acuerdos o resoluciones que lo permiten, después son volteadas legalmente.

En cuanto a la parte de sustentabilidad hay sobre el MBGI, alguna experiencia en pequeña escala en Santiago del Estero en una de las estaciones experimentales de INTA que tiene que seguir siendo evaluada en mucho tiempo. Se deberían definir si son silvopastoriles o desmonte con árboles que normalmente aquí en Salta se conoce como desbagerado -sacar el extracto más chico del monte e implantar la pastura-, pero para los lugares del bosque que no están cumpliendo con la producción silvícola, hay otras propuestas del sector productivo para seguir investigando: hacer las dos actividades, pero en tierra separada. Destinar un 50% a la actividad productiva intensiva y conservar el otro 50% del bosque donde sí se produce la actividad silvícola, con el manejo de bosque apropiado de acuerdo a cuál sea la zona. En las cinco millones de hectáreas hay una heterogeneidad impresionante: montes, regímenes de lluvia, suelo; por eso es muy difícil hablar de una técnica para las cinco millones de hectáreas porque es absolutamente distinto lo que puede ser la zona de Morillo (Rivadavia Banda Norte), Los Blancos, Rivadavia Banda Sur, cuando nos vamos a la zona de las Maravillas.

¿Algo para agregar con respecto al INTA Salta en el trabajo a campo?

Marcela: Seguir reforzando lo que dice Carlos en un trabajo que hicimos con los técnicos del IIACS (instituto de Investigación del Chaco Semiárido) del INTA Salta. En esa región donde están las cinco millones de hectáreas se pudieron modelar 11 sistemas diferentes, entonces hablar de una sola propuesta de MBGI o silvopastoril se hace bastante complicado ya que en cinco millones de hectáreas se combinan los recursos tanto el ambiental como el régimen de lluvias y lo que tiene que ver con el suelo de manera tan disímil.

¿Cómo considera usted estos tres aspectos: ordenamiento territorial, la tenencia de la tierra y la infraestructura?

Carlos: Fíjate una las trampas en que se cayó con la ley. Si bien el título dice: “Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos”, se metieron dentro de la misma ley, temas sociales, temas de tenencia de la tierra. De bosques habla muy poquito porque ni siquiera se refiere a una clasificación de bosque.

Sobre la Provincia de Salta, uno de los primeros temas a resolverse se refiere a la tenencia de la tierra. Creo que debería resolverse bastante más fácil si es que está la decisión política. Hay tierras fiscales que se les deben dar a quienes viven desde hace muchos años ahí y los que están en tierras privadas, el Estado podría compensar con tierras fiscales o permitir que se llegue a un acuerdo y si no hay acuerdo entre el privado y el ocupante, el Estado debería expropiar y solucionar el problema.

Por ejemplo, se declaró área de conservación a los lotes fiscales 55 y 14 sin ningún estudio que avale, ni ninguna propuesta de cómo se conservan. Hay que tener cuidado porque la tenencia en sí no sirve para nada si no tiene infraestructura, si no está el apoyo crediticio para que puedan desarrollar.

Cuando hablan de 314 kg por hectárea, por cabeza, en producción ganadera. ¿Cuál es el riesgo que hace que hoy sea tan disperso el criterio para un producto ganadero bovino?

Carlos: Por supuesto que hay distintos sistemas ganaderos, pero el Chaco Salteño puede manejar un sistema ganadero que es bastante sustentable: un buen manejo de pastura con rotación. En el caso nuestro, manejamos un sistema donde se pastorea en forma intensiva el 40% del campo en el verano y el 60% queda diferido para el invierno. Cuando se hace ese sistema rotativo, en 5 años solo se pastoreó nada más que dos veces esos lotes en verano, entonces se tiene durante 3 años la pastura que queda en verano sin ser pastoreada, y así mejoran los suelos porque incorporan materia orgánica, son zonas de muy buenos niveles de fósforo, pero de muy bajo nivel de materia orgánica. A su vez también permite ser amigable con la fauna natural.

Lo más difícil para el sector ganadero es la parte de infraestructura. Salta tiene muy malos caminos en el interior. No hay muchos guadales donde meter un camión. Son 40 o 50 km cuyo costo asume el productor porque el Estado no llega.

¿Cómo se logra la coherencia en la Argentina, según su experiencia?

Carlos: Lamentablemente es la falta de coherencia de la política de este país desde que tengo uso de razón: marcha y contramarcha, una situación económica que cambia permanentemente. Cuando uno trabaja en actividades que son de largo plazo como los proyectos ganaderos, debería planear a 15 a 20 años.

Vinieron inversores y compraron la hacienda cuando valía US$1,80 y a los tres meses costaba US$1,10. Me acuerdo el caso de una gente chilena que hizo contrato para faenar en Argentina y llevar la carne a Chile y cuando iba a salir el primer embarque apareció una disposición que se prohibía la exportación, entonces esa gente no vuelve más.

Así como le pasa al extranjero le pasa al producto local, si uno está sembrando porque le dijeron que no iba a haber retenciones y cuándo vas a cosechar te dicen que el 15 al 20% de lo que vos coseches se lo lleva el Estado, aparte de todo el resto de los impuestos, esa falta de coherencia es la que no deja que se termine de desarrollar el sector productivo en la región.

 

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