Carlos Segón, Vicepresidente de la SRS

 

Carlos Segón es el actual vicepresidente de la Sociedad Rural Salteña. Integró por quinta vez una comisión directiva en nuestra entidad, además fue presidente de Federsal. Cuando ya pensaba retirarse de la dirigencia gremial, llegó el ofrecimiento del presidente Ignacio García del Río a este productor especialista en ganadería con una larga trayectoria que comenzó en 1978 y una persona muy respetada por sus pares. Por una vez más, se comprometió con esta gestión de la Sociedad Rural Salteña.

¿Cuántas veces participó en las mesas de Comisión Directiva de la SRS?

La primera comisión en la que fui vocal data de los años 90, con Darío Arias. Después estuve en las comisiones con Milagros Patrón Costas, Bebe Mussari y Fernando Lecuona. Ahora me convenció el Dr Ignacio García del Río de participar en esta comisión.

También fue presidente en Federsal y por ello tuvo un lugar en CRA. ¿Qué rescata de esa experiencia a nivel nacional?

Martín de los Ríos fue el primer presidente de este organismo de segundo grado que se conformó con la Sociedad Rural Salteña, Prograno y la Asociación de Legumbres del NOA. Yo fui el segundo presidente y fue por ello que participé de la mesa de CRA. Entonces me di cuenta lo importante que es la alternancia en las instituciones porque en la Argentina hay muchas entidades que tienen presidentes por más de 10 años y se generan situaciones en donde se adueñan de la entidad. Es muy sano que el período de un presidente dure dos años como en la SRS.

En casi 40 años desde que empezó a participar de la dirigencia gremial, ¿hubo problemáticas que cambiaron y temas que persisten?

Pasan las audiciones de Tato Bores y siguen vigentes porque no cambió nada; siguen los mismos problemas políticos y económicos. Con el campo pasa lo mismo. En primer lugar, continúa la inestabilidad que se acarrea hace 60 años. Sobre todo, el problema monetario que repercute en el desarrollo pues la mayor parte de la producción agropecuaria se exporta.  El valor del peso con respecto al dólar es fundamental en el negocio de exportación. Salta es una provincia exportadora en soja maíz, tabaco, frutas hortalizas y en pequeña porción también en ganadería.

El Estado sigue interviniendo con el consiguiente atraso: retenciones, precios máximos, suspensión de exportaciones, afectando al sector agropecuario de manera asfixiante.

También la falta de acceso al crédito con tasa razonable para poder producir, nos aleja de nuestros competidores internacionales. Cuesta mucho producir pues los márgenes son escasos con la presión fiscal que se lleva entre el 60 y 70 % de lo que se produce. También el tema ambiental sigue siendo una preocupación permanente de la Sociedad Rural Salteña. Hasta el día de la fecha no se tiene una solución clara sobre las zonas en donde podemos producir.

 

Usted ha profundizado especialmente en el tema del Ordenamiento Territorial ¿Qué es lo que más le preocupa?

Hasta la fecha sigue sin actualizarse. Tiene un atraso de 10 años. Es un tema que viene dilatando el Gobierno, y ya termina su gestión de 12 años sin haber resuelto el problema. Eso significó para muchos productores la pérdida del valor de sus propiedades. Que se continúe  deteriorando el ambiente en una región de 5 millones de hectáreas. La falta de previsibilidad logra que otras provincias que ya lo tienen resuelto reciban todas las inversiones que podría tener Salta, con su consecuente falta de progreso.

El sector agropecuario sufrió un estancamiento después del decreto 2211 que dejó 50 proyectos en el camino y la resolución 19/18, que suspendió la ejecución de 32 proyectos que estaban en plena ejecución, autorizados previamente por el gobierno provincial. Luego de un año y medio recientemente se resolvió levantar la medida cautelar, declarándose abstracta la resolución y levantando las suspensiones ya que se confirmó la legalidad y legitimidad tanto de la autorización de los proyectos como de la ejecución de los mismos. Lamentablemente esta decisión de suspender los proyectos trajo para la producción importantes pérdidas económicas y la demora en la ejecución de los mismos proyectos, situación de la cual hasta la fecha ningún funcionario se hizo cargo.

No habría peligro para el medio ambiente pues cumplieron todos los requisitos legales y ambientales y sociales. ¿Qué provocó esa dilación?

Las ONGS ambientales ejercieron presión durante la gestión del gobierno provincial impidiendo un ordenamiento que sea sustentable económica, ambiental y socialmente. Para el ambiente es perjudicial dejar los bosques deteriorándose por años pues, así como no se puede producir tampoco hay una política de conservación. En vez de aplicar herramientas de manejo del bosque se perjudicó al productor que obró según lo estipula la ley mientras que otra injusta consecuencia de esta parálisis, fue que se desmontaron campos de hasta 250 mil hectáreas de forma ilegal. Por más que recibieron la multa estas personas ya tienen su campo trabajando, y con un valor alto, mientras que los que respetaron la ley no produjeron y sus campos perdieron valor. Moraleja: Más vale pedir perdón que pedir permiso.

¿Cuáles son las consecuencias en lo productivo en números?

Hasta el 2007 venía creciendo el stock ganadero con una tasa del 10 al 12% anual, y a partir de que empiezan los problemas con la ley del OT crecimos a una tasa del 3% anual.

¿Y aún con ese panorama, no hay una buena noticia para la ganadería?

El único adelanto que vi en los 30 años trabajando en la actividad se refleja en que Salta pasó a producir la cantidad de animales para faena suficiente para consumo interno. En  el año 2010 Salta introducía animales de otras provincias, por el equivalente de toda la producción de tabaco, lo que provocaba un déficit de la balanza comercial.

Gracias a la incorporación de encierres a corral, se pudo convertir el maíz que se produce en la zona, y transformarlo en carne, generando valor agregado en origen. Pero para que tengamos este crecimiento debemos incorporar terneros de las regiones del NOA y NEA, pues no tenemos suficiente stock; falta de crecimiento vertical y horizontal de la actividad de la cría.  La coordenada horizontal se refiere a la superficie. La vertical es mayor eficiencia. Con mejores índices productivos podríamos tener más terneros.

¿Por dónde empieza solución?

Tener una mesa en la que se pueda actualizar y definir un nuevo ordenamiento territorial. Según creo yo, hay que esperar otro gobierno ya que en 12 años intentando sin solución alguna, no espero que nada cambie. Si el Gobierno volvió atrás con los permisos legítimamente otorgados, no hay credibilidad en el sector.

¿Y la producción ganadera no tiene una mesa de las carnes como a nivel nacional que tanto consiguió?

No hay mesas, ni se juntan con el gobierno. En algún momento cuando estaban, servían, pero a raíz del ordenamiento se cortó el diálogo, por lo menos en el sector cárnico.

A nivel nacional es muy buena y tiene la presencia del presidente de la Nación. El gobernador en 11 años y medio nunca se sentó a hablar sobre el ordenamiento territorial.

Con su experiencia ¿Qué le diría a un nuevo gobierno si tuviera que mostrarle los beneficios de reconsiderar el Ordenamiento Territorial?

Como salteño y alguien que recorre toda la provincia desde hace tanto tiempo veo el inmenso potencial que existe en la producción agropecuaria de Salta. Tiene ventajas comparativas con otras zonas productivas del país como son la extensión en territorio y la producción de pastura megatérmicas que tiene costos más bajos que otras regiones porque son perennes y se siembra una sola vez y el clima y el ciclo hídrico lo permiten. A pesar de la falta de infraestructura, caminos, comunicación, energía, (que hoy con la energía solar se subsana bastante, gracias a la inversión privada), ha logrado que Salta produzca una cantidad superior animales a lo que necesita para el consumo.

¿Qué significa pertenecer una entidad de 119 años?

Es importante para el sector y para la provincia de Salta porque todavía sigue manteniendo una línea y una coherencia con su lema “Cultivar la tierra es servir a la patria”. En estos tiempos uno ve que pocas instituciones persisten y se mantienen coherentes. Por ello es importante la participación de los socios y especialmente de los jóvenes en la institución que aseguren un recambio saludable.  A mí me dieron la oportunidad cuando tenía 20 años.

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