LOS EFECTOS DE LA MACROECONOMÍA EN EL CAMPO

Economía

El economista David Miazzo de FADA (Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina) le contestó a Salta Productiva algunas inquietudes sobre el futuro. El especialista del sector agrícola expresó que se presentó su informe trimestral sobre la participación del Estado en la renta agrícola, el índice FADA. En la medición de marzo 2019 reveló que el 60,6% de la renta queda en manos del Estado. Es decir, que de cada $100 de renta (ingresos menos gastos) que genera una hectárea agrícola, $60,6 se lo llevan los distintos niveles de gobierno. Con respecto a la medición anterior, la actual muestra un aumento de 0,1 puntos porcentuales.

FADA se ha posicionado en los medios de comunicación nacional como referentes.

Con la estabilidad del indicador entre diciembre y marzo pensamos que no iba a provocar reacción de los medios, pero al contrario, apareció en los diarios más importantes del país. Es una referencia para analistas en sus charlas porque muestran de manera simple y clara una realidad. Hasta donde sabemos no existen otros datos parecidos.

¿Por qué con la inflación que hubo no cambió el índice?

Es resultado de factores que lo impulsan a subir y otros que lo impulsan a bajar. En la medición de marzo 2019 los posibles causantes de la suba fueron la caída de los precios de soja y maíz, la actualización de los impuestos como tasas viales municipales y los impuestos inmobiliarios rurales provinciales y la suba de los costos.  Sin embargo, gracias a la esperada cosecha récord y el movimiento en el tipo de cambio no subió.

¿El índice es muy alto comparando con los de años anteriores?

La participación del Estado que había en 2015 estuvo en el 90 % producto del atraso cambiario; entre 2008 y 2014 fue cercano al 75%. Desde 2015 bajó sustancialmente y la razón principal de la mejoría impositiva, a pesar de que reimpusieron los derechos de exportación, los aranceles para todos los casos son menores desde el 35%, ahora 18% mas $4 por dólar exportado, lo que da un total del 28% en soja. En el trigo y maíz era de un 23 y 20% y ahora menos del 10%. El girasol bajó a un tercio y la soja un 20% menos.

Algo muy importante que afectó al trigo y al maíz fueron los ROE, que hacían disminuir los precios internos, valían en promedio un 10 % menos. Cuando dejaron de existir generaron un efecto positivo y el tipo de cambio más competitivo ayudó a la estructura de costos. La agricultura de granos, que es lo que representa el índice FADA tiene cotización en dólares.  Nos manejamos con el precio de referencia internacional y tiene un componente de un tercio de la estructura de costos en pesos. El flete además representaba un valor muy alto en el total.

¿Cómo influyen los precios?

Con respecto a diciembre de 2018, se observan caídas en los precios disponibles en dólares de soja y maíz. La soja cayó un 5% y el maíz un 6%. El trigo tuvo un incremento de 3% y el girasol de 1%. La caída de precios reduce la rentabilidad y ante una “torta” más chica, la participación del Estado crece en términos relativos.

¿Cuánto afectan los impuestos?

La actualización de las tasas viales municipales y los inmobiliarios rurales provinciales, generaron un efecto de incremento del indicador en marzo. Durante el 2018 se había licuado producto de la devaluación. Los impuestos varían provincia a provincia.

¿Y los costos?

Luego de una importante devaluación como la acontecida en el 2018, se suceden incrementos de precios y costos, con efectos directos sobre la inflación. Los costos de labores se han incrementado cerca de un 36% en pesos con respecto a diciembre.

Al analizar la estructura de costos según la moneda en la que se expresan se puede identificar que un 57% de los costos de una hectárea de soja están dolarizados. Si se considera el costo de la tierra, representan el 68%. En el caso del maíz los costos dolarizados ascienden al 61%. Si se considera el costo de la tierra, asciende al 67%.

En el caso de los fletes, hubo un incremento de precios en el último trimestre de un 41% en promedio. Esta suba tuvo como efecto que los fletes pasaron de representar el 11,9% de los costos del maíz, a representar el 16,6%.

El productor es el que aporta esta información, ¿qué genera en ellos saber la participación del Estado en su ingreso?

FADA fundada y financiada por productores agropecuarios y cada vez que hacemos el índice nos juntamos con los productores y hablamos de su situación y tenemos una retroalimentación. Cuando surge el indicador es más contundente. Les genera una sensación negativa que dos tercios de lo que generan en términos netos se los lleve el Estado. Dicen que es socio en las buenas y no es socio en las malas.

Al productor no le vuelve ni siquiera en los impuestos al derecho de exportación porque no son variables en las ganancias. Cuando los precios bajan, cuando hay sequía, al productor no se le da una mano.

¿Qué implicancia tiene esta cosecha récord en la economía?

Se está esperando que la cosecha 2018/19 sea récord en términos de toneladas, con incrementos esperados para maíz y soja cercanos al 40% con respecto a la campaña 2017/18. Este elemento genera un incremento del valor de producción, de la renta y hace caer la participación relativa del Estado en la renta.

¿Cuál es la excepcionalidad de esta super cosecha?

Cada vez hay más tecnología, y más productividad, pero un incremento normal sería de un 2%. Hoy estamos un 15% arriba de una cosecha normal. Es un salto que será difícil de superar en los próximos años a menos que tengamos condiciones excepcionales climáticas como se dieron esta campaña.

¿Cuál es su visión de la agricultura extensiva, la ganadería y la lechería y las economías regionales?

La Agricultura viene bien en términos productivos y en términos de rentabilidad. Y hay señal de alerta de precios internacionales. Se aproxima la campaña fina de trigo, el cultivo que mejor anda y hay buenas condiciones climáticas que auguran un buen final. La campaña gruesa de maíz, soja y girasol todavía está por verse.

La ganadería venía complicada y chata hasta fin de años con costos crecientes por la inflación y tipo de cambio que afecta los insumos para la producción con el maíz. Pero el repunte de precios de enero da mejores expectativas. La exportación viene traccionando mucho y ayuda a subir el precio. Pasamos de exportar 5% hace tres años a exportar 20%.

¿Cuánto es el número de equilibrio para la exportación de carnes?

Lo ideal para las cadenas cárnicas es que exporten entre el 20 y 25 % porque a esos sectores tienen una vía de escape a las continuas crisis de la Argentina. Si solo se volcara al consumo interno hoy la cadena estaría en problemas porque cayó el salario real, hay inflación y devaluación. Hubiera habido una liquidación grande porque con esta estructura de costos no da para producir. Poder exportar da la oportunidad de crecimiento: Más dólares, más empleo y más movimiento económico.

¿Y en el nivel macroeconómico, el dólar es el que manda?

O los producís o leo pedís prestado. Debemos entender que tenemos que estar apuntando a la exportación, tenemos la posibilidad competitiva porque tenemos el expertice, el ingeniero agrónomo, el veterniario….Tenemos que apuntar como país al agregado de valor.

A China hoy lo que más se exporta es la carne de volumen pero poco valor, pero China también tiene mercado para carne de buena calidad, como la carne para la cuota 481, la Hillton que van en caja envasadas al vacío, trazados, del mismo tamaño, todo eso es de altísimo valor: si tenés una hacienda en pie toda de raza pura, un frigorífico con estándar de exportación.  Eso llega directo al consumidor. Eso es exportar valor.

 ¿Cómo va la industria láctea?

El producto de menor agregado es la leche, pero la leche en polvo ya agrega valor y no genera grandes costos y se obtiene cuando hay sobreproducción y tiene un tiempo de vida más largo.

La cadena láctea viene complicada a nivel tambo, en el sector primario porque no hay rentabilidad. Se le suma que algunas industrias que están con problemas y eso agregó mucho ruido al mercado. También la falta de producción por las lluvias de enero en la cuenca lechera que provocó dificultad en el abastecimiento generalizado en el supermercado

Pero, en síntesis, hay cuestiones estructurales donde la falta de crédito y el tema de las tasas dificulta que mejoren en el largo plazo porque no podés sumar nuevas maquinarias que darían más eficiencia. Además, por la coyuntura económica baja consumo interno y va a seguir complicado por falta de poder adquisitivo. Si ganas igual que el año pasado dejas de comprar el yogur individual y comprás el sachet. Es actitud normal de los consumidores a los que les cuesta llegar a fin de mes.

En general muchas empresas conocidas tienen segundas marcas en el consumo masivo. La Serenísima tiene Armonía por ejemplo y depende mucho de la política comercial, pero para no perder en la participación, produce más de la segunda marca que puede tener menos calidad, o menos inversión en publicidad.

¿Qué salida tienen las economías regionales?

Las economías regionales todo lo que es más frutihortícolas estar orientadas al mercado interno por lo tanto están tan complicadas como la láctea. Pero están esos sectores exportadores como el limón que tienen buenos años. La caña de azúcar difícilmente repunte de manera sustancial porque el consumo uno o dos años estará deprimido. El vino también es un rubro que aunque exporte está castigado porque hubo una inflación en dólares y un cambio muy agresivo de los precios relativos.

¿Y no hay perspectivas de salir del problema?

El tipo de cambio actual pareciera que más o menos estar arreglando el déficit de cuenta corriente. La balanza comercial pareciera que va camino a arreglar déficit externo. Es simple gastábamos más dólares de lo que producíamos. El problema es que la solución es que no ibas a poder hacer más la vida que llevabas antes, viajes en cuotas, transporte y servicios a menos del costo…. Es comprensible el enojo de la gente, porque finalmente es el bolsillo de cada uno el que le importa. La realidad es esta. Es querer vivir por encima de las posibilidades, fuera de la realidad en términos macroeconómicos.

¿El futuro político alteraría la situación del campo?

Las cuentas públicas deben estar en cero, el tipo de cambio competitivo, con tarifas reales y que se paguen. Eso pide la economía, pero tiene costos políticos.

Se necesitan políticas productivas de largo plazo. invertir para producir y exportar, que sin crédito es inviable. La producción necesita estabilidad en términos políticos, macroeconómicos, acceso al crédito, menos presión tributaria. Se tienen que dar esas condiciones como base para la inversión. Hoy se invierte lo menos posible por la incertidumbre

¿Qué se necesita para despejar la incertidumbre?

La polarización y que no haya políticas de estado generan incertidumbre. Sea quien fuere el que gane las elecciones no tendrá mucho margen para el cambio porque la macroeconomía no resiste el “vamos por todo”. La clave es producir, exportar y generar empleo. En Uruguay Mujica es de izquierda, pero hay políticas de estado. Son acuerdos políticos en temas básicos. Hoy lo mejor que podrían hacer los candidatos es salir a explicar que harán después de octubre en términos económicos.

 

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