La cadena del tabaco se proyecta hacia el futuro

La cadena del tabaco se proyecta hacia el futuro

Jorge G. Flores Canclini

La producción tabacalera se enmarca con plenitud dentro del concepto teórico de cadena de valor. Los diferentes eslabones que intervienen en un proceso que se inicia con la materia prima y llega hasta la distribución del producto terminado, han aprendido a atender y entender el leguaje del mercado, comprendiendo que las ventajas comparativas para poder competir en condiciones sustentables en el mediano y largo plazo sólo pueden obtenerse mediando el consenso y la complementariedad.

La manifiesta hostilidad que la actividad despierta en importantes e influyentes sectores de la sociedad, obligan a un cambio de paradigma en el que el derecho a producir sea comprendido, respetado y defendido por quienes se benefician con un cultivo, hoy por hoy insustituible en similares condiciones de rentabilidad.

Los productores y sus obreros, los acopiadores, la industria, la comercialización, la exportación y – lo que resulta de gran trascendencia – los pueblos de las zonas tabacaleras tienen un compromiso de integración ineludible, de la que depende el bienestar general.

No hay lugar para las sectorizaciones mezquinas. La búsqueda de negocios de oportunidad es inversamente proporcional a la sostenibilidad de la producción en condiciones de eficiencia y eficacia.

Es sabido que sólo se puede colocar en el mercado el producto que este mercado demanda. No se vende lo que uno quiere vender, sino lo que el otro quiere comprar que, en estos tiempos, va más allá de la calidad intrínseca y se extiende hacia las formas de producción, a las que se les exige un alto grado de responsabilidad tanto en lo social como en lo ambiental.

Resulta entonces inexcusable la especial atención en temas tales como la erradicación del trabajo infantil, el acabado cumplimiento de las obligaciones patronales y el cuidado de los suelos y el agua atacando con determinación toda acción o comportamiento degradante o contaminante.

La trazabilidad que se viene logrando es una excelente garantía del cumplimiento a tales exigencias.

En todo esto mucho se ha hecho, no con el ejercicio de un poder de policía, sino con la formación, educación y capacitación de todos los actores, en las que las organizaciones gremiales tanto empresarias como de trabajadores, las acopiadoras y los organismos competentes de la Nación y de la Provincia, han venido trabajando de consuno.

La modernización y tecnificación en todas las etapas de la cadena es un objetivo primordial y siempre dinámico en atención a la cambiante situación del mercado.

Todo es posible con una predisposición clara al mancomún.

 

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