La agricultura deja huella

La agricultura deja huella

 

¿Qué son las huellas? ¿Cómo se miden? ¿En que se traduce para mi empresa agropecuaria? ¿Qué beneficios me trae para la comercialización y venta de mi producto?

Ing. Rec. Nat. Ana Zelarayan – INTA Salta . Legumbres y Cultivos Extensivos

Zelarayan.ana@inta.gob.ar 

 

El desafío que tenemos es, llegar a alimentar a 9600 millones de personas para el año 2050. Esto es una excelente oportunidad para el sector agropecuario por una demanda sostenida y creciente, y es también, un desafío para ser competitivos: los mercados demandan producción ambientalmente cuidada, y el ambiente demanda agricultura de manejos sustentables. No es la espada de Damocles, es pensar la producción «con ciencia”.

 

Desde los 90, los acuerdos mundiales sobre la utilización de los recursos naturales han rondado la idea de medir la relación de uso: cómo los utilizamos para producir bienes y servicios. Para esto se han desarrollado protocolos que ayudan a registrar los usos y consumos del capital natural: qué tengo, con qué cuento, qué necesito, cómo lo asigno/manejo, y que repongo.

La huella hídrica es un indicador que responde, como todos los de su familia (huella ecológica, huella de carbono), a la cuantificación. Por ejemplo, para producir una taza de café ocupamos 140 litros, o un kilogramo de carne de cerdo 5988 litros de agua, con esos datos, podemos cuantificar o analizar el ciclo de vida del producto. Pero. ¿qué significa realmente? ¿Cuál es el propósito de medir?

Poder tener dimensión del uso, evidencia de alguna manera la asignación que le damos a un recurso, podemos comenzar a pensar en la eficiencia al corto plazo y en la sustentabilidad a largo plazo.

Los conceptos de eficiencia ambiental han pasado de lo estrictamente científico a otros ámbitos donde han cobrado especial relevancia. Hoy, son condicionantes del mercado internacional, se convierten en factor diferenciador, que forma parte de la matriz de decisión de consumidores, porque demuestra la relación directa o indirecta en la cadena de producción del bien o servicio, con respecto a la cantidad del recurso natural utilizado; y para el productor es un disparador de ajustes y replanteos en el sistema.

Estos indicadores son puntos de control, tienen información que se enmarca en estructuras más complejas de gestión: gestión ambiental en la empresa agropecuaria, en síntesis, un cambio de paradigma hacia la agricultura inteligente.

 

 

 

 

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