El desafío de conocer con quienes trabajamos

El desafío de conocer con quienes trabajamos

Marcela Martínez – INTA EEA Salta.

 

La vorágine del trabajo en el campo rara vez da respiro y menos aún para el intercambio entre quienes comparten el día a día, el sol a sol, las campañas exitosas o las para el olvido. Poder conocer que esperan nuestros socios y que cosas los motivan puede ser una pérdida de tiempo para algunos pero para otros una inversión.

 

Desde INTA junto al movimiento CREA se ha venido trabajando desde el año 2016 en poder conocer el nivel de bienestar laboral de los operarios rurales en varios puntos de la provincia y en diferentes sectores agropecuarios. Es así que mediante una encuesta se buscó relevar diferentes aspectos que hacen no solo al trabajo en el campo sino también al grado de involucramiento y pertenencia con las empresas empleadoras.

Cabe destacar “Factor Humano” es un proyecto comandado por la comisión de lechería de AACERA  y que si bien nació hace algunos años ya nunca antes había sido puesto en práctica en otros tipos de sectores.

 

Empezar a conocerlos

En lo que va desde el inicio del proyecto, localmente se encuestaron alrededor de 200 personas de en promedio 40 (±11) años de edad, y  de las cuales un 44% llevaba adelante trabajos relacionados con la ganadería de cría bovina, un 29% con la agricultura y un 27% con el tambo.

Como es de suponer la gran mayoría de los encuestados fueron hombres, pero para sorpresa de algunos -ajenos a la lechería- cerca de un 10% fueron mujeres vinculadas por lo general a la crianza de terneros. En cuanto al nivel de estudios un 32% pudo completar el primario mientras que un 33% no. Independientemente de la situación particular, casi todos coinciden que de haber podido o de poder hacerlo actualmente hubieran continuado o continuarían estudiando.

 

Doóde viven

El 60% de los operarios hoy viven en el campo, y en su mayoría en casas que las empresas les proveen. Contentos lo que sí y apenados los que no, el 50% los trabajadores vive con su familia. En cuanto a las necesidades básicas habitacionales en muchos casos éstas son cubiertas solo parcialmente (30%) y en otros tanto se encuentran insatisfechas (22%). Baños afuera de las casas, pocas horas al día de energía disponible, calefones a leña y nula conectividad son algunas de las coincidencias entre los encuestados.

 

 

A qué se dedican y por qué

En el gráfico 1 se presentan algunas, de las tantas, profesiones de quienes trabajan en los campos.

Gráfico 1. Porcentaje de los encuestados en función de la tarea desarrollada.

 

Al ser indagados respecto a porque se habían dedicado a las tareas rurales el 36% expresó haberlo hecho por necesidad, “es el único trabajo en el pueblo” relataron varios, mientras que un porcentaje similar manifestó a la vocación como motor de la explicación, “porque amo el campo” muchos comentaron. Y como muestra de esto, cuando fueron consultados hasta que edad trabarían en el campo varios respondieron “hasta que no dé más”.

 

Cómo se sienten y qué les gusta

Importante es resaltar que casi el 80% de quienes trabajan en el campo en sienten cómodos con sus empleos. Independientemente de que tanto el frío/calor como la lluvia/barro han encabezado el podio de las cosas que menos disfrutan los operarios, y de que es sabido de  que poco se puede hacer cuando se trabaja al aire libre, es de destacar que la falta de reconocimiento y el sueldo son los dos aspectos más señalados como negativos.

Entre las cosas que más disfrutan y les gusta de sus empleos -y en sintonía con la vocación del trabajo- sobresalen el tipo de trabajo que realizan y el clima laboral.

 

Ellos y las empresas

En general los encuestados se encuentran bajo relación de dependencia, aunque en tareas relacionadas a la agricultura sigue vigente la contratación por hora. El sueldo de la mayoría de los operarios de tipo fijo y en función al tipo de labores ejecutadas, a su vez solo un 22% de los encuestados tiene la posibilidad de acceder a premios ocasionales en función a éxitos productivos.

En cuanto al conocer los objetivos del trabajo que realizan un 30% de los operarios manifestó no tener en claro el por qué y el para que de sus tareas. Mientras que al indagar en si estaban al tanto de los objetivos de la empresa solo un 36% respondió afirmativamente, nobleza obliga… muchos de ellos eran encargos o capataces.

El cuanto a la relación con los profesionales con quienes comparten el trabajo la mayoría reportó recibir un trato bueno a muy bueno y que en general los mensajes que reciben por parte de ellos suelen ser claros y de fácil comprensión. Sin embargo, al indagar respecto a la relación con los dueños alrededor del 30% reconoció no tener vínculo alguno mientras que un 40% destacó recibir un buen trato.

Los regímenes de francos y descansos por lo general se encuentran diseñados en virtud del sector al que se refiera. Es sabido que el tambo no entiende de feriados, de a que los animales hay que atenderlos todos los días y que en siembra y cosecha es difícil dormir de corrido. Sin embargo, resulta oportuno replantearse esquemas de rotaciones que permitan a los trabajadores descansos que les permitan compartir más tiempo con las familias -sobre todo en campos donde la conectividad es nula-, “cuando yo llego hay asado en la casa, parece que ha llegado visita” decía un ganadero.

 

Recomendar o no esta actividad, esa es la cuestión

El 50% opinó que su trabajo es percibido por la sociedad como sacrificado mientras que para un 34% es visto como un buen empleo dado su condición de “trabajo estable” fundamentalmente.

A su vez, cuando se les consultó si ellos recomendarían a un joven dedicarse a actividades relacionadas con el campo un 45% respondió que sí. Mientras que cuando fueron consultados si su opinión era la misma si ese joven era su hijo solo un 17% mantuvo el sí. Resulta interesante ver los cambios en los porcentajes en el tipo de respuesta si es que se trata de un joven al que no conocen o de sus hijos; el 95% de aquellos que no desean el  mismo empleo para sus hijos manifestó anhelar que ellos continúen sus estudios universitarios o que se dediquen a otra actividad menos sacrificada y que sea mejor paga, “que el hijo sea mejor que el padre, anhelo de todo hombre”.

 

Mucho por destacar y mucho por mejorar

No caben dudas de que los encuestados se sienten satisfechos con el tipo de labores que realizan y cómodos dentro de las empresas en las que trabajan. Sin embargo resulta necesario implementar acciones que permitan  mejorar aún más sus condiciones laborales, en lo que refiere a una vivienda familiar que satisfaga sus necesidades, al fortalecimiento de la interacción con los dueños y al fomento de la participación e involucramiento dentro de las empresas.

 

También es importante destacar el hecho que los productores hayan facilitado los medios para llevar adelante este trabajo y que a su vez se se hayan preocupado por conocer la opinión general de sus operarios respecto al grado de satisfacción laboral resulta alentador y permite avizorar tiempos de cambios.

 

De todos depende la suerte que corra lo presentado: ser meros datos estadísticos o ser el punta píe para un nuevo paradigma…”win-win: mi empleado, mi socio”.

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