«EL CAMPO COMUNICA MAL»

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EL CAMPO COMUNICA MAL

Cuando tocó el turno al incisivo Iván Ordoñez, no fue con rodeos. Ustedes se miran a sí mismos y dicen: “Nosotros hacemos las cosas bien, somos el motor de la economía, somos los salvadores de la Patria” y a la sociedad urbana le parece desubicado y soberbio.
El economista explicó que la mayoría de las personas viven en las ciudades y que tienen otra idiosincrasia, muchos no han visto el campo y no entienden sus tiempos. Ordoñez explicó que la mayoría de la gente del campo es católica y expresó que en las ciudades se diluye el dogma. Tienen la cabeza seteada distinto.
Para el analista el origen a los prejuicios es que el campo sólo comunica hacia adentro y no muestra empatía con la sociedad. “Solo se relaciona con pares, se entienden con dos palabras, como manejan mucho tiempo, tienen conversaciones con ellos mismos y hablan con código propios que la sociedad no maneja”. En síntesis, es un problema de comunicación hacia los sectores urbanos que además manejan otro lenguaje, son usuarios de las redes sociales. Algo que desperdicia el campo. “Algunos productores usan twitter que es una red abierta que puede generar mucha interacción entre gente heterogénea, aun así, el productor no pone gente en las fotos, sino máquinas. Y eso no comunica más que a los mismos agricultores”. Dio como ejemplo una foto de un productor con su bebé cosechando. “La gente interpretará, si lleva a su hijo ahí entonces no debe ser tóxico”.
“Tantos años de incomunicación han generado claros prejuicios en ambas direcciones, y esos prejuicios muchas veces es aprovechado por políticos que toman decisiones demagógicas solo porque no se le explicó bien a la sociedad que en el campo, aunque los trabajos son diferentes, buscan los mismos objetivos. “Tengo un amigo programador al que le quise explicar de la prohibición de exportar carne. Le dije: “Si a vos un día te dicen que no podés exportar tu trabajo por el bien del bolsillo del argentino y que solo podés producir juegos para la Argentina, ¿qué dirías? El amigo le contestó que casi todo su trabajo se exporta y que se quedaría no solo con tiempo libre, sino que perdería plata”. De esa manera, ejemplificó Ordoñez la manera en que se pueden acercar puntos en común.
Explicarle a la sociedad urbana que el sector agropecuario no sólo genera alimentos, sino empleos de calidad de una manera que puedan derribar los prejuicios en donde se los pone como los malos de la película, mostrar que hay productores pequeños y que todos quieren trabajar de lo que les apasiona. Que no son grupos concentrados que quieren toda la plata.
También es cierta la mala fama que se ganaron en temas ambientales, aunque es exagerada y la mayoría tiene consciencia, por algunos productores desaprensivos han logrado dejarlos como los malos de la película. Con lo cual, ustedes mismos deben condenar a los que hacen las cosas mal porque los perjudican a ustedes.
No se habla del conocimiento que se aplica a la producción de alimentos, para producir más, de mejor calidad, de mayor variedad. Y cuando se habla la gente no entiende. Hay que apelar a lo emocional y aun lenguaje que impacte. “Si logramos que los urbanos entiendan eso, primero podremos explicarles que la aplicación de conocimiento tiene sus ventajas en la producción de alimentos más baratos, de mejor calidad y cantidad.
Ordoñez puso como ejemplo publicidades asertivas que generan impacto emocional y tienen gente que motiva al receptor, lo persuade, aunque todos sabemos que no son reales los modelos que aparecen en las publicidades, la ropa que usan y los espacios exteriores estéticos, sino que transmiten felicidad, motivación y ese es el mensaje. Una de las propuestas de comunicación es armar un proyecto colectivo que apunte al beneficio de ambos sectores y que el campo de la posibilidad de desarrollo.

Iván Ordoñez finalizó desafiando a los presentes a generar estrategias de comunicación y escuchar más a la sociedad y con ese capital el campo tendrá mejores posibilidades de desarrollo gracias al apoyo de una gran masa de gente. Porque lo más importante es comprender: “Si le va bien a uno, le va bien al otro”

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