OROTO: CONSERVAR LA CALIDAD LOGRADA EN LA COSECHA.

OROTO: CONSERVAR LA CALIDAD LOGRADA EN LA COSECHA.

Jornada de Poroto y Maíz en el INTA

 

Ing. Agr. (M. Sc.) Adriana Iris Godoy – INTA EEA Salta

El cultivo de poroto atraviesa en nuestra región una situación compleja como resultado de las condiciones ambientales las cuales generaron en muchas zonas estrés hídrico. Para realizar una cosecha eficiente es necesario considerar una serie de aspectos según se trate de cosecha convencional o directa.

La presencia de malezas es indeseable, ya que pueden afectar la calidad del poroto cosechado porque si están verdes incrementan la humedad y manchan los granos produciendo el revolcado de los mismos (tierra adherida al tegumento). El manejo de las malezas en el fin de ciclo del cultivo es importante. Si se realiza el arrancado del poroto existen dos opciones, el tratamiento químico con glifosato o esperar la pérdida natural de humedad de las plantas en el cordón. Si se trata de cosecha directa se recomienda la aplicación de glifosato al menos 20 días antes de la cosecha, lo cual tiene un efecto sobre las malezas pero no sobre el cultivo. En este sentido cabe aclarar que el glifosato no uniforma la humedad del cultivo, lo que se presenta es un efecto indirecto pues actúa sobre el ambiente circundante del mismo, secando las malezas y toda fuente de humedad. Este producto químico requiere actividad en las plantas para actuar, es decir plantas verdes, el poroto a fin de ciclo presenta plantas senescentes, con baja actividad.

Si el objetivo es homogeneizar la humedad del cultivo, el INTA recomienda el uso de una hormona que favorece la maduración de las plantas llamada Ethrel, a los 80 – 85 días en poroto negro con una dosis que ronde los 400 cc, a medida que nos acercamos al momento de cosecha se requieren dosis más elevadas. En porotos de otros colores también se lograron buenos efectos pero el mejor ajuste se logró en poroto negro. En cuanto a poroto blanco no se evidenciaron efectos similares con esta hormona, por lo cual es necesario partir de la siembra de variedades de maduración uniforme y lograr stands de plantas parejos. Por otra parte, no se recomienda el uso de Paraquat y Diquat, ya que existen algunos antecedentes que los definen como precursores de cáncer, si bien hay posiciones divididas en esta cuestión, se recomienda evitarlos con este fin. Si logramos una población de plantas o un cordón con humedad lo más uniforme posible, sin presencia de malezas húmedas estaremos en condiciones de cosechar con buena calidad.

La cosechadora se alimenta de una mezcla de granos, vainas, tallos, restos de hojas y también terrones y palos. Debemos lograr una mezcla uniforme que tenga una baja proporción de objetos no deseados (material extraño) y reducir al mínimo el daño mecánico con la trilla. Por ello es importante considerar la regulación y el equipamiento de la cosechadora:

Cosecha convencional: es preferible contar con un recolector de bajo ángulo de ataque que levante el cordón suavemente, con dedos retráctiles de base de goma, y si es factible con la posibilidad de regular la velocidad de giro en relación a la velocidad de avance. Favorece el buen desempeño del recolector la preparación de una “cancha o pista” homogénea o plana que consiste en pasar una pala niveladora sobre el terreno antes de depositar el cordón. Por lo general las cosechadoras monovalentes (que solo pueden emplearse para el poroto, para recolectar el cordón) están equipadas con sistemas de trilla apropiados: axial o radial (compuesto por cilindro con dientes cónicos y cóncavo con dos barras dentadas fijas).

Cosecha directa: la barra de corte genera el 90% de las pérdidas de cosecha y su accionar es acompañado por el molinete, por ello es importante seleccionar las variedades de porte “arbolito”, compactas y con baja dehiscencia, con vainas cortas, con una inserción de las últimas vainas lo suficientemente alta (despeje del suelo) para evitar que sean cortadas por la barra de corte y los granos se caigan al suelo. Cuando se trata de un cultivo con bajo porte se recomienda colocar pantallas de goma en los dedos del molinete distribuidas por tramos para favorecer el sostén de las plantas y el corte. En cuanto al terreno, es imprescindible contar con superficies parejas carentes de terrones grandes, palos y otros impedimentos, por ello el cultivo no debe aporcarse y debe provenir de siembra directa a 52 cm. entre líneas. En el sistema de trilla es importante equipar la cosechadora con cilindro con dientes cónicos y cóncavos con barras dentadas para reducir el impacto mecánico en los granos cuando se cuenta con sistema radial y controlar las rpm del cilindro en función de la hora del día con la cual va cambiando la humedad del material. En el sistema de trilla axial simplemente debe regularse la velocidad del rotor teniendo en cuenta también esta premisa.

En las dos modalidades de cosecha la regulación de las zarandas, sacapajas, el ventilador y la velocidad del viento completa la separación y limpieza de los granos. El transporte de los granos limpios a las respectivas tolvas o bolsas debe ser a través de sistemas que realicen un tratamiento suave del poroto (cangilones, sinfines engomados, cintas).

El INTA recomienda comenzar la cosecha con 15% – 16% de humedad del grano, para culminar con 12%. Los granos partidos aumentan cuando la humedad es menor. Al daño mecánico visible (partido, cascado, descorticado, etc.) siempre lo acompaña un daño mecánico que no es visible y que se evidencia cuando el poroto se cocina, como sedimentos en el caldo de cocción. Por ello es fundamental la medición de la humedad del grano.

 

Con estos aspectos podemos lograr un granel con bajo contenido de material extraño y de granos partidos y/o dañados. A partir de esto se debe contemplar el sistema de almacenamiento, el cual definirá las condiciones de la poscosecha y cuyo objetivo es evitar o reducir las pérdidas de la calidad lograda en la cosecha. La misma alcanza su máxima expresión en los granos cuando las plantas están en madurez fisiológica (se completó el llenado de granos y las vainas presentan un color verde amanzanado) a partir de allí los mismos pierden humedad hasta la cosecha. Para cumplir el objetivo la premisa es conservar los granos “sanos, secos, limpios y fríos”, cuatro aspectos que si bien parecen simples, en la realidad la práctica para lograrlos se vuelve compleja, el desafío es manejar cada uno de ellos, o al menos a la mayor cantidad posible.

Para nuestra región el gran desafío lo constituye la temperatura, pues más allá del sistema de almacenamiento utilizado, el granel deberá acopiarse a partir de los meses de junio, julio y estará expuesto a elevadas temperaturas durante la primavera y todo el verano, o parte del mismo. Esto puede manejarse en silos convencionales con aireación y monitorearse a través de un sistema de termometría, en galpones de estibas de bolsas y big bags, medianamente, se maneja con el diseño de los mismos (altura, ventilación, orientación) y el empleo de tarimas, pero en otros sistemas, como silobolsa y silos de campaña, este factor no depende de nosotros, ya que estarán expuestos a la intemperie. Entonces debemos focalizarnos en los tres aspectos restantes:

Granos sanos: como ya se destacó previamente para reducir o evitar el daño mecánico es fundamental un equipamiento apropiado. El almacenamiento en big bags posee todo el equipamiento adaptado, mientras que el silobolsa hasta ahora solo cuenta con embolsadoras apropiadas, las cuales carecen de sin sinfín y producen un porcentaje de granos partidos inferior a 0,5% (Godoy y De Simone, 2010, INTA) mientras que la extracción está en etapa de adaptación, con muy pocos implementos difundidos. Por otra parte, es fundamental lograr a través de un manejo agronómico eficiente, granos sin afecciones por enfermedades.

Granos secos: esta condición hace referencia a la humedad segura de almacenamiento. Es clave el momento de cosecha y el tratamiento del cultivo para obtener un granel con humedades uniformes. Se recomienda no solo considerar la humedad del grano, sino también del resto de la mezcla (restos vegetales) cuando esta es importante y no puede evitarse en función de las condiciones del cultivo, pues material extraño con alto contenido de humedad (mayor al del grano) acelera el deterioro. Esto es así porque el material extraño húmedo aumenta la humedad relativa en el aire intergranario por encima de 70%, lo que permite el desarrollo de microorganismos en el almacenamiento (en especial hongos). Lo ideal es procesar estas mezclas y guardar solo el grano.

Granos limpios: si se considera la mezcla antes nombrada entonces es 100% responsabilidad de la cosecha que la misma tenga la mayor proporción posible de granos, lo cual se logra con la regulación y el equipamiento adecuado y la ejecución en el momento oportuno (evitar demoras).

En resumen, el INTA determinó que el tiempo de almacenamiento seguro (TAS) para granos de poroto secos (12 a 15%) sanos y limpios es 100 días, lo que no implica riesgo de deterioro, en condiciones de intemperie. Se considera un período también aceptable 150 días, pero con riesgo medio. Cuando se superan estos períodos comienza la pérdida de calidad: el poder germinativo (PG) disminuye, la reabsorción de agua durante la cocción cae en forma sostenida (De Simone et al, 2009, INTA) y en sistemas permeables (bolsas y big bags de polipropileno) baja la humedad del grano, se vuelve impermeable la testa, el remojo resulta insuficiente (granos duros) y se obtienen cocciones desparejas. El proceso de deterioro se acelera con granos húmedos (por encima de 15%) enfermos (afectados por hongos y/o bacterias) con alto contenido de granos partidos y material extraño (en especial si este último está húmedo). Es decir se acorta el TAS.

Cada sistema de almacenamiento tiene ventajas y desventajas, pero todos responden a estas premisas, donde la condición inicial del grano es determinante. La historia de la finca, la infraestructura disponible y el aspecto económico, determinarán qué sistema emplear pero en cada caso es fundamental conocer que el deterioro es inevitable, es un proceso natural, ya que los granos son organismos vivos, por cuanto es importante reducirlo a su mínima expresión.

No solo es importante efectuar un almacenamiento eficiente para conservar la calidad que responde a exigencias de diferentes mercados, sino también para garantizar la inocuidad de los granos en vista de que constituyen alimento humano.

 

 

 

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