Eficiencia de siembra en el NOA

Eficiencia de siembra en el NOA

Ing. Agr. (M. Sc.) Adriana Iris Godoy – INTA EEA Salta
godoy.adriana@inta.gob.ar

La siembra es un proceso clave en el manejo de los cultivos extensivos, ya que de la calidad de la misma depende el stand de plantas logrado.  

Cuanto menos eficiente es la siembra, más nos alejamos del objetivo, por ejemplo, cuando la variabilidad en la distancia entre semillas en la línea de siembra es superior a 20 – 30% se generan variaciones indeseables en el rendimiento del cultivo de 15 a 20%.

La modalidad de siembra de cultivos extensivos en el NOA más difundida es la siembra directa (SD). La misma es parte de un sistema integral de producción de granos caracterizado por la mínima remoción de suelo y una cobertura permanente. Presenta ventajas biológicas, físicas y químicas, ya que mantiene la estructura del suelo, la estabilidad de los agregados y mejora el balance de materia orgánica (MO). También favorece la dinámica y reserva del agua en el perfil, cuestión muy importante en el NOA, dada la escasa o nula ocurrencia de precipitaciones en otoño, invierno, e incluso parte de la primavera.

Al momento de sembrar, es recomendable apuntar a una SD de precisión, que resulta de la combinación de la distribución uniforme de las semillas y la emergencia pareja de las plantas. Esto genera un stand de plantas también uniforme que asegura la implantación del cultivo. Dicha implantación también depende de la profundidad de siembra.

 

Para efectuar la SD es necesario emplear una sembradora preparada para tal fin, debe contar con el equipamiento apropiado, es decir con componentes adecuados a las condiciones del suelo y de la semilla.

También es menester contar con una regulación adecuada, que hace referencia al ajuste del equipamiento para lograr los aspectos deseados en una buena siembra: distribución, profundidad y emergencia. Si logramos uniformidad en estos tres aspectos entonces hablamos de siembra de precisión.

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Cuando nos referimos a regulación, el factor más relevante es la velocidad de avance, la cual a medida que aumenta provoca una reducción en la profundidad de siembra y variaciones en la distribución de las semillas. También se requiere la calibración de los distribuidores según sus variantes (mecánico, neumático, con cajas de cambios o motores hidráulicos, dosificación fija o variable) y de cada componente del tren de siembra (abresurcos, ruedas limitadoras de profundidad, etc.). Este último está dotado de cuchillas de Siembre Directa capaces de cortar el rastrojo y realizar una microlabranza en la línea de siembra. Existen diferentes diseños de cuchillas adaptadas a los diferentes tipos de suelo, por ejemplo las cuchillas turbo se recomiendan para suelos livianos a semi-pesados y mejor drenados. Es necesario contar con cierta “robustez” en la máquina, se requiere de un peso suficiente para realizar el corte del suelo. Otro requerimiento es la capacidad del tren de siembra de copiar terrenos irregulares. Aunque no contemos con el equipamiento de última generación, cada sembradora puede alcanzar su regulación óptima, donde dedicar el tiempo necesario a cada componente asegura un buen desempeño.

 

 

A pesar de todas las ventajas de la siembra directa, ésta no representa una práctica puntual, sino que debe integrarse en un manejo conservacionista y con visión integral (sistema productivo). Es fundamental la diversificación de la producción, la rotación de los cultivos y la sistematización en terrenos que así lo requieran. Siempre respondiendo a un objetivo principal, realizar una “agricultura inteligente” con la mejor gestión de los recursos en cada situación productiva.

 

Atención Lic. Roberto Castro (Comunicación INTA)

 

 

 

 

 

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